Medio: El Deber
Fecha de la publicación: miércoles 05 de mayo de 2021
Categoría: Autonomías
Subcategoría: Departamental
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El departamento de Santa Cruz y su ciudad capital tienen
nuevas autoridades. Comienza una nueva etapa que, al tener nuevos actores que
dicen tener las mejores intenciones, abre la esperanza de que se puedan
solucionar los problemas cruciales de la ciudad y de la región. Obviamente,
esto demanda verdadero compromiso y vocación de servicio, transparencia y
coherencia entre los grandilocuentes discursos y la acción concreta para
alcanzar los objetivos.
Las tareas deben ser claras y las nuevas autoridades deben
saber identificar cuáles son las fundamentales, para que no se pierda más
tiempo ni recursos.
La primera es la salud pública. Hay nuevas autoridades de
salud en la Gobernación y en el municipio, falta saber si Luis Fernando Camacho
y Jhonny Fernández van a resguardar la experiencia de quienes anduvieron el
camino más difícil, durante la primera y la segunda ola. Ahora es momento de
las vacunas y Santa Cruz no tiene las suficientes. Es más, a escala nacional se
está alargando el periodo entre la primera y la segunda dosis, debido a que
falta el suministro adecuado. Las nuevas autoridades tienen que hacer fuerza
común y hacer respetar no solo la cantidad poblacional de este departamento,
sino también que es el que tiene mayor número de infectados. Es preciso
presionar al Gobierno nacional para que autorice la importación de biológicos
por parte de los gobiernos subnacionales, de manera que haya una atención
directa de gobernantes más cercanos al ciudadano.
El segundo tema fundamental es el de la tierra en el
departamento. El gobernador tendría que convocar de inmediato a la comisión
agraria departamental para tomar control de titulaciones cuestionadas a favor
de colonos, sin que haya trato igualitario con los oriundos que demandan tener
sus parcelas para cultivar. También es preciso que haya presencia del estado
allá donde se está sembrando coca y se están instalando fábricas de droga,
depredando el medioambiente y causando un daño irreversible a la sociedad.
Si el INRA y la ABT no dialogan con la Gobernación hay que
ponerlo en evidencia y demandar respeto a la región, a fin de que la migración
se haga en el marco de lo ético y legal.
Una tercera tarea es concretar la región metropolitana. No
es correcto que cinco municipios que interactúan permanentemente no puedan
coordinar la gestión del transporte público, la disposición de la basura y
otras misiones que, si se miran en conjunto, pueden mejorar la calidad de vida
de la población.
Un asunto fundamental es que las nuevas autoridades hagan
respetar su autoridad y que se ordene el caos existente en Santa Cruz de la
Sierra por la presencia de comerciantes en cada palmo de la urbe o de
transportistas que bloquean cualquier intento de ordenar el tráfico urbano.
Todo lo anterior necesita una herramienta fundamental y es
el censo nacional de población y vivienda, que debe ser una demanda
inclaudicable de los dos niveles de gobierno. La migración es constante y no
estaría mal si fuera acompañada de recursos y condición para atender a los nuevos
moradores del departamento.
En suma, son tareas cruciales que deben unir a las nuevas
autoridades.
Lamentablemente, escenas y debate entre sordos, como el que
se vio en la primera sesión del Concejo, no hacen más que desesperanzar a la
ciudadanía que espera mucho más de sus autoridades.



