Medio: El Día
Fecha de la publicación: viernes 30 de abril de 2021
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Otros
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Otra vez hemos vuelto a subestimar al MAS. Lo venimos haciendo desde el 2006, cuando nadie quiso creer que Evo Morales había llegado al poder para convertir a Bolivia en una nueva Cuba. Así pasó con los venezolanos, que jamás pensaron caer tan bajo, porque supuestamente el socialismo no era viable en aquella nación, porque el pueblo se levantaría y jamás permitiría nada parecido a la dictadura comunista caribeña. Hace mucho que están peor que los isleños y no terminan de tocar fondo.
En más de 60 años Cuba ha perfeccionado sus métodos para conservar el poder a cualquier costo y en las circunstancias políticas y económicas más adversas y ese ADN parece haberlo transmitido a los estados satélites que ha apadrinado en América Latina en los últimos 20 años.
En noviembre de 2019, el régimen de Evo Morales parecía acabado y no era para menos. Nadie imaginó jamás una reacción popular como la que hizo huir despavorido al cocalero, cuyos cálculos habían fallado desde 2016 con el referéndum, posteriormente con el fraude y finalmente con la idea de generar un vacío de poder que provoque una conmoción mayúscula que le permita volver.
Todo eso fue real, pero el pueblo festejó antes de tiempo la derrota de la dictadura, se confió por demás y más pronto que tarde, el proyecto totalitario estaba de vuelta con un nuevo rostro y con mano de seda, como para no asustar desde el principio. El cocalero ya aclaró que todo forma parte de un plan diseñado en La Habana, pero aún pecamos de ingenuos pensando que el régimen ha vuelto sólo para vengarse de unos cuantos, para cambiar el relato, imponer la tesis de golpe de estado y devolverle al ciudadano de Orinoca sus privilegios.
A estas alturas estamos en condiciones de sospechar que la división interna en el MAS es una farsa, el discurso de Choquehuanca, una pose y la torpeza de Arce, una perfecta actuación que sólo pretende hacer ver que la gestión del cocalero fue mejor, para que un día aparezcan las paredes pintadas con carteles “Evo vuelve” y a nadie le parezca extraño.
Para que ello ocurra el plan tiene que hacer un operativo de purga nunca antes visto en el país. Si nos parecían mucho una ex presidenta y dos ministros presos, ya veremos lo que ocurrirá con todos los que hayan tenido la osadía de ocupar el puesto más humilde en el periodo transitorio. Van a hacer tan detallistas, que hasta el más pulcro terminará como un ladrón, un derrochador, un malversador y abusivo con los bienes y fondos públicos. Se está viendo cómo están metiendo juicios al por mayor, sacando a la luz gastos mínimos, sin importar que se hayan hecho por la emergencia que nos impuso la pandemia.
El gobierno de Arce ha duplicado el presupuesto para propaganda y lo usará para demostrar que el gobierno de Jeanine Añez no solo fue golpista, sino que ha sido el más corrupto de la historia, con lo que cual quedarán olvidados los 14 años de la orgía masista, le pondrán un manto de santidad y una alfombra roja para el gran retorno del cocalero.
El gobierno de Arce ha duplicado el presupuesto para propaganda y lo usará para demostrar que el gobierno de Jeanine Añez no solo fue golpista, sino que ha sido el más corrupto de la historia, con lo que cual quedarán olvidados los 14 años de la orgía masista, le pondrán un manto de santidad y una alfombra roja para el gran retorno del cocalero.



