Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: lunes 26 de abril de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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El 18 de marzo de este año, salió publicado en la Revista de Estudios Políticos de España el primer artículo arbitrado sobre la teoría del golpe en Bolivia. Su autor, Franz Barrios, docente en la facultad de Ciencias del Estado de la Universidad de Erfurt, en Alemania, ofrece al fin una pausa frente a las agobiantes “narrativas” sobre el tema y revisa disciplinadamente la teoría del Estado, la ciencia política comparada y el derecho constitucional para esbozar respuestas técnicas al tema.
Intelectuales y políticos como Svampa, Levitsky o Pablo Iglesias han diseminado la tesis del “golpe de Estado”. ¿Podemos contrarrestar ese simplismo sentimental?
Me aflige el intelectual que se hace al zonzo presentando sus ponencias como académicas cuando sabe que es funcional al poder hegemónico. Hay tres variantes. Está el académico simbionte que se las cree realmente que está siendo objetivo aunque sus ideas estén nutriendo la ideología hegemónica. Luego está el simbionte disimulador, que si bien invoca a no caer en extremos, subrepticiamente le hace el juego al poder hegemónico. La variante tres es el que sabe de los beneficios de su cercanía con el poder y cínicamente se molesta con que se le diga “comprometido”. En los últimas días ha aparecido un nuevo espécimen: el “culto retromentiroso al cuadrado”. Dice que no dijo lo que dijo pero en realidad se autodesenmascara como mentiroso en el pasado apoyando una mentira del presente. Miente hoy para saldar su vieja mentira de ayer: miente al cuadrado.
Lo que ocurrió, ocurrió porque queríamos acabar con el desfalco. Sólo entonces parece sensato hablar del “golpe”. Parecía pertinente detener a un gobierno ciertamente inepto…
Un gobierno inepto está referido a las policies de un proyecto hegemónico, no al eventual daño que este proyecto pudiera haberle hecho al orden legal de un Estado. En caso de insatisfacción con un gobierno “inepto” el sistema presidencial carece de una válvula natural en el régimen parlamentario: el voto de confianza. Cuando el daño es legal, este sistema suele contar con el impeachment. Los movimientos sociales que surgen desde el 21F más que impugnar el “Evo Cumple” estaban cabreados con el desconocimiento del voto el 21F y crearon desde la calle su mecanismo de impeachment.
Daño a la legalidad y daño por ineptitud de política pública son dimensiones distintas, y distintas ojalá sus válvulas de resolución. Golpe está más relacionado al daño legal.
El punto de quiebre fatal para Morales fue la posición técnica de la OEA.
El tema del supuesto fraude es secundario. No sólo porque no ha sido “monumental” como algunos dicen. Si hubo dolo fue uno diseñado para que no se deje probar y te arroje nada más que “0,57” puntos para evitar el balotaje. Es más: hasta me animaría a pensar que Evo no sabía de la movida. Es posible que hubiese sido su guardia pretoriana la que tenía todo preparado incluyendo desenchufar el TREP a la hora convenida si se producía el escenario “Alfa”. El informe OEA es como ponerle a una torta una cereza y lo de Kaliman como soltar sobre la misma, al final, un par de uvas pasas. Pero amasar la harina, poner la levadura, hornear la cosa y tenerla sobre la mesa, esa es la trayectoria de fondo. Y eso pasó años antes del 2019.
Ya de lleno en tu ensayo, ¿qué es orden legal parcial (OLP)?
¿Has visto tú el interior de una batería de auto? Dentro de ella hay varias placas colocadas una tras otra. Imagínate el Estado como esta batería y cada una de esas placas como varios órdenes legales parciales. Una de esas placas es aquella que reúne los circuitos de regulación específica legal del régimen político de un país. La palabra “parcial” no significa esperar a que algún día este orden legal sea “completo”. Tampoco cambia un OLP varias veces al año. Y puede haber un daño solo parcial del orden legal parcial en cuyo caso no hay quiebre pleno del OLP.
Evo fundió entre 2013 y 2016 precisamente la placa encargada de soportar legalmente el régimen político democrático. Para que haya golpe es necesario y suficiente que 4 parámetros (OLP, táctica, víctima y perpetrador) adquieran valores específicos y no se requiere que además caiga “toda” la Constitución aunque eso puede pasar. El golpe lo que hace es quebrar un OLP específico del Estado, pero si el día de la salida anómala del presidente ese orden está de antemano carbonizado, no hay forma que el golpe quiebre algo. Es como el boxeador que sube al cuadrilátero y ve que su oponente yace yuca sobre la lona.
El punto más relevante de tu ensayo viene del concepto de re-encauzamiento. Bolivia ya vivía una dictadura…
Me resisto a usar el término “dictadura”. Arato exige que para hablar de dictadura el déspota concentre en sus manos los tres poderes de manera ostensible, y otros autores exigen además que el déspota no llegue al cargo por voto popular. Sin embargo, Morales llegó siempre por voto y si bien estropeó los otros poderes, no creo que él hubiera sido juez, legislador y príncipe a la vez. En Bolivia se consolida desde el 2016 un regimen no-democrático con enorme apoyo electoral, y no una dictadura. Lo alucinante es que esa destrucción del OLP que hizo Evo ¡no fue por golpe! Fue por lo que Svolic llama incumbent takeover. Y es que no debemos confundir el resultado (el quiebre del orden) con la vía (golpe o incumbent takeover).
Hablas del “guardian coup”, del “golpe democrático” ¿Por qué ninguno de estos conceptos se podrían aplicar?
Si un académico “comprometido” me viene con “golpe blando” es un ardid. Cuando le pides que te ejemplifique el llamado golpe blando te dice: “Dilma” y “Lugo”… ¿casualidad? No. En realidad usa neo-golpismo para denostar el que se haya sacado del poder a un allegado del progresismo, arguyendo que es electo y enceguecido frente a los daños del caudillo a la constitución o la población. Llamaron golpe “blando” lo que en Brasil fue un vulgar impeachment conforme manda la Constitución brasileña. Le llaman blando porque no les conviene reconocer que fue según procedimientos constitucionales. Si se aplicaría el mismo camino para sacar a Bolsonaro dirían “ah no… fue impeachment, no fue golpe”.
Los teóricos del neogolpismo son trapaceros. A propósito: el Brasil post-interrupción de Rousseff ¿era distinto en cuanto a su régimen del Brasil pre-Rousseff? Creo que no y he ahí otra razón para dudar que hubiera habido golpe al no haber habido quiebre del OLP. Si “blando” quiere decir “sin tanques”, aparentando legalidad, subrepticio, es una fullería analítica pues un golpe no requiere necesariamente tanques; aunque finja legalidad es ilegal y debe ser visible.
“Autogolpe” es otro timo. Implica que el príncipe se ha atornillado, mientras que golpe implica siempre su salida. En vez de autogolpe hay mejores conceptos como el de incumbent takeover, o el de “terminación endógena” sugerido por Ko Maeda.
No puedo dejar de dedicarle una atención al eminente politólogo de Harvard, Levitsky, quien tuvo el despropósito de afirmar que lo acontecido en 2019 fue un golpe de Estado.
No podía creer que Levitsky, politólogo de prestigio mundial, afirmara que hubo golpe en Bolivia porque Kaliman le sugirió a Evo renunciar una hora antes. Se apresura, toma una variable (Kaliman) sin contextualizarla, sin recoger más datos y acaba acomodando la realidad con tal que cuadre con su pre-idea de que el militarismo podría estar volviendo a América Latina.
Parece buscar un piecito (Kaliman) al cual le calce bien un zapatito (su idea preconcebida). Para colmo Levitsky sacó un artículo con una colega, en el que se chantajea: O dices que hubo golpe contra Evo, o eres sospechoso de hacerle el juego a un derechismo anti-democrático.
Es grato leer sobre “no legalidad de apariencia legal”. ¿Quién sería el constructor de ese paisaje? El Tribunal Constitucional.
Fue uno de los árbitros anónimos de mi artículo que me inquirió: ¿Puede declararse un OLP quebrado cuando son tribunales formales los que avalan los pasos que se presumen tóxicos? Tuve que ir hasta Radbruch y su teoría del gesetzliches unrecht (n.d.E “no derecho legal”) y volver a Kelsen y su reine rechtslehre (n.d.E: teoría pura del derecho), para percatarme: esos tribunales son un problema para mi teoría sólo si fueran independientes.
Desde el siglo XII la humanidad solidificó la idea de que el rey merece obediencia solo si cumple las convenciones. Cuando Carlos I de Inglaterra no lo hizo, acabó decapitado en 1649 y se proclamó la República al mando del Lord Protector suspendiendo la Monarquía. A Evo, por algo parecido, casi cuatro siglos después, le fue mucho mejor pues no le tocaron un pelo y le pusieron un avión a Mexico. Así como un rey que rompe los acuerdos básicos diluye el imperio de obediencia en sus súbditos, así un tribunal de justicia cuyos jueces son marionetas, acaba socavando el carácter preceptivo de sus decisiones. Claro, se puede entender el derecho chuecamente como el ministro Lima, que ante pregunta de si con una justicia que no tiene credibilidad se puede poner punto final a los enjuiciamientos a Añez, sin sonrojarse, responde: “yo creo que sí”. ¿Se puede nadar si no hay agua? “Yo creo que sí”. Absurdo.
Me parece vil calificar a nuestros militares como golpistas.
Me inclino por los expertos como O. Varol, que han preferido declarar que no es suficiente que los militares “no salgan” para declararlos golpistas. Es que no se puede descartar que los militares rehusen salir porque simplemente no quieren seguir avalando un presidente violando la constitución. ¿No podría verse la pasividad de las FFAA durante la caída de Evo y su sugerencia de renuncia como acatamiento del Art. 244 de la actual Constitución que las conmina a garantizar el imperio de la Constitución?
Por ello algunos autores exigen que las FFAA realmente operen medidas subversivas de deposición de un presidente para declararlas como los perpetradores. Según A. Croissant tampoco es suficiente el chantaje público de militares al poder civil. Powell y Thyne recuerdan el caso del general Anupong, que en 2008 luego de semanas de protestas civiles en las calles en Tailandia, invitó al premier Somchai para que se aparte. Algo similar pasó en Indonesia en 1998, cuando el general Wiranto, ante masivas protestas al estilo pititas pero con más de mil muertos de por medio, en vez de apoyar a Suharto, le “sugirió” renunciar, lo cual pasó al día siguiente.
Estos expertos no creen que esto fue suficiente para hablar aquí de golpe. Y la razón no hay que buscarla lejos: las sugerencias de renuncia fueron fruto de las masivas protestas callejeras. Es tiempo que los regentes tóxicos, y con mayor razón los que son electos, dejen de creer que las FFAA están para darles apoyo hagan lo que hagan amparados en que son electos. Aquí vale el tenor del Art. 20 /4 de la Ley Fundamental alemana: cuando se hubieran agotado los medios alternativos, la Constitución habilita a que la gente se levante contra quien está destruyendo el orden constitucional. Si ese artículo se aplicara: ¿las FFAA deben salir a reprimir o más bien sugerir a que el regente tóxico se aparte para parar la crisis?
¿Llama a elecciones un gobierno golpista? El Tribunal Constitucional avaló las modalidades de transición. ¿No basta para reafirmar el carácter democrático de Añez?
Tres alertas: primero, un gobierno golpista también puede llamar a elecciones. El que Añez llamara a elecciones no prueba de por sí que no hubiera habido golpe. Segunda alerta, si bien es cierto que el TC avaló la sucesión con su declaración de enero de 2020, aunque probablemente no con su “comunicado” semanas antes, son hechos accesorios pues las modalidades de sucesión constitucional aplicadas esos días son constitucionales de puro derecho sin necesidad que se pronuncie un TC. Amén de que un TC servil al poder es solo de apariencia legal y preceptividad espuria aunque con notables efectos simbólicos e incluso pacificadores.
Tercera alerta, cuando hablas del “carácter democrático” del gobierno de Añez si lo dices en el sentido que gobernó bajo los efectos del re-encauzamiento de Estado acaecido entre el 10 y 24 de noviembre de 2019, la frase “carácter democrático” es cierta. Y lo es en la medida en que en ese lapso de días, se consumó el re-encauzamiento del OLP que soporta la democracia.
El re-encauzamiento ya no existe, el MAS ha vuelto al gobierno y las intimidaciones son moneda corriente…
Das en el clavo: “el re-encauzamiento ya no existe”. Cumplió su función en el lapso del 10 al 24 de noviembre de 2019. Ahora bien, un tema es que Añez haya gobernado en el marco de un régimen democrático, otro muy distinto es que lo hiciera aplicando un estilo de “gobernanza” groseramente arbitrario.
Debemos pues desplegar cuatro niveles de análisis. Primero el nivel del régimen que es donde se ubica la técnica del re-encauzamiento. Segundo, el nivel referido al proceso de asentamiento de dicho re-encauzamiento que estuvo repleto de turbulencias por las torpezas de Añez. Tercero, el nivel de los programas de policy donde ella intentó vehiculizar una “recuperación” atávica al visualizar un programa “neoliberal”. Y en cuarto lugar, está el nivel del estilo de gobierno.
El gobierno de Añez fue groseramente arbitrario aunque operando aún dentro de un régimen democrático. La victoria de Arce se apoya en el re-encauzamiento de un año antes, que hizo posible que acceda al poder por medios regulares.
Llegado al poder Arce, se lanza a una “recuperación” programática dirigida a retomar el “proceso de cambio”, que es una amalgama de stalinismo, castrismo, pachamamismo, fuerza plebeya, fuerte redistribución social pro-pobre pero extractivismo destructivo, descubrimiento estructural de lo indígena pero racismo inverso, ampliados procesos de participación de corporaciones populares en la dinámica de poder al mando de nuevas élites, pero prebendal, todo en medio del desprecio sistemático al Estado de derecho y la impostura moral.
Además de la recuperación programática arrancada en 2020, aprovechando del re-encauzamiento del 2019, Arce confirma en 2021 que comparte con Añez y Evo en sus 14 años un pernicioso elemento de estilo de gobierno: la arbitrariedad.
Lo prueba meter a Añez presa por un golpe que no hubo cuando cuando lo que sí hubo fueron las desgracias de Senkata y Sacaba que presuponen un juicio de responsabilidades. En sociedades primitivas importa el linchamiento antes que el debido proceso, y quienes justifican este linchamiento no están muy lejos del Homo denisoviensis.



