Medio: Ahora el Pueblo
Fecha de la publicación: miércoles 14 de abril de 2021
Categoría: Institucional
Subcategoría: Tribunal Supremo Electoral (TSE)
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El Tribunal Supremo Electoral (TSE) se aplazó nuevamente en el acto final, se cayó toda la narrativa de su presidente, Salvador Romero, y los vocales de esa instancia, porque no dieron certidumbre a la población. No pudieron mostrar resultados finales de la elección en segunda vuelta en los departamentos La Paz, Pando, Chuquisaca y Tarija al finalizar la jornada electoral.
El domingo también se celebraron elecciones nacionales en Perú y Ecuador, países en los que las autoridades electorales establecieron previamente mecanismos técnicos, veraces y sofisticados de recuento de votos para dar confianza y certidumbre a los electores. La prueba de la aplicación efectiva de esos procedimientos en ambos países está en que la población pudo conocer de manera gradual los resultados casi inmediatamente después del cierre de mesas, a través de los medios de comunicación.
En Ecuador, por ejemplo, se realizaron elecciones presidenciales de segunda vuelta entre el candidato de la derecha neoliberal Guillermo Lasso y Andrés Arauz, que representa a la izquierda nacionalista. A menos de dos horas de haber culminado el acto eleccionario, el Consejo Nacional Electoral (CNE) ya había contabilizado un gran porcentaje de los votos y una hora más tarde se tenía el resultado al 98 por ciento.
Los datos difundidos dan ganador a Guillermo Lasso, frente al candidato correísta Andrés Arauz. El recuento provisional del CNE arroja un 52,41% de los sufragios para el primero y 47,59% para el segundo. Según informa France 24, hubo 1,7 millones de votos nulos, que podrían haber decantado el resultado final, influenciado por la petición de ese sufragio por parte del partido indigenista de Yaku Pérez. Todos estos datos se difundieron de manera simultánea a través de los portales digitales institucionales, mediáticos y redes sociales.
Los procedimientos de conteo rápido de votos son una necesidad imperiosa, la población necesita tener certezas y conocer de manera inmediata los datos pasada la elección. Lo ocurrido en Ecuador y en otros países deja en evidencia la incapacidad de las actuales autoridades del TSE de implementar procedimientos científicos y modernos para cerrar los procesos eleccionarios.
No es la primera vez que los integrantes del TSE son cuestionados por este tema, de hecho, fue público el pronunciamiento de la Unión Interamericana de Organismos Electorales (Uniore) sobre la urgencia de incorporar el sistema de información estatal de conteo rápido en los procesos electorales en el país.
Romero conoce la recomendación de Uniore, porque además el organismo le entregó esa iniciativa junto a otras en el anterior proceso electoral. Sin embargo, el TSE se aferra a un procedimiento de cómputo tradicional y antiguo, que proyecta a un órgano electoral débilmente organizado, atrapado en el pasado y limitado en su capacidad de introducir nuevas iniciativas.
Está claro que mientras estas autoridades se mantengan en el TSE, persistirá esa sensación de desconfianza y duda que estableció esa institución con la sociedad civil, y definitivamente no está a la altura de generar credibilidad ni brindar información cierta y oportuna a la población.



