Medio: El Día
Fecha de la publicación: lunes 19 de abril de 2021
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Otros
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El gobierno de Luis Arce, al mando de Evo Morales, se dio un baño de masas el pasado sábado en Cochabamba, el único departamento del eje central en el que ganó el oficialismo. El propio cocalero que, obviamente estaba en el lugar, dijo que esa peligrosa concentración, altamente desaconsejada por las normas sanitarias, era necesaria para hacer una demostración de fuerza, luego de la estrepitosa derrota del MAS en la segunda vuelta electoral celebrada el 11 de abril en cuatro regiones.
Al día siguiente de aquel porrazo electoral, el aparato político que comanda los hilos del Estado trató de disimular las cosas con el espectáculo del ministro Characayo, supuestamente sorprendido in fraganti cobrando un soborno de 20 mil dólares. Recordemos que la reacción a la derrota sufrida el 7 de marzo, fue el encarcelamiento de la ex presidenta Jeanine Añez, pero esta vez les fue peor, pues además del rechazo generalizado y las sospechas de montaje, se sumaron las disidencias internas, las evidentes pugnas dentro del MAS, la minimización de los hechos de corrupción y poco faltó para que alguien dentro del régimen salga a protestar por este inusitado gesto de legalidad y reclame la máxima de que “entre bueyes no hay cornadas”.
Es patético que el MAS recurra a un evento masivo para demostrar que no está herido luego de una respuesta popular tan contundente e innegable, pues se trata de otro acto de votación que ratifica el rechazo al camino dictatorial y autoritario que intentó seguir el cocalero y que ahora trata de imponerlo usando de escudo (y de fusible) a Luis Arce, cuyo papel en esta opereta se ha vuelto digno de desprecio.
Arce dice sentirse acechado por fuerzas internas y externas que intentan desestabilizarlo. A juzgar por las evidencias, el único que le ha estado “moviendo el piso” es Evo Morales, quien le impuso los candidatos a las elecciones subnacionales que condujeron a una derrota y a la expresión de un repudio que se ha hecho extensivo a la gestión del actual mandatario.
Frente a todos, ha dicho que seguirá con la persecución política hacia los dirigentes opositores, estrategia que no ha hecho más que multiplicar las críticas dentro y fuera del país, pues la comunidad internacional se ha declarado decepcionada de Arce, pues no sólo ha desperdiciado una segunda oportunidad de oro, sino que insiste en defender al fraudulento cocalero, quien se ha dedicado a erosionar la actual administración con miras a conseguir su ansiado retorno al poder.
Las únicas amenazas reales que tiene Luis Arce son la pandemia y la crisis económica, pero ha quedado evidente que el jefe de estado no está capacitado para enfrentarlas. Su jefe insiste en que esto del “Coronavirus” es un invento del Fondo Monetario Internacional, discurso que encaja muy bien con el pedido de aguantarse del presidente. En el plano económico, todo augura un desastre, pues la recomendación del “jefazo” es pagar el doble aguinaldo, la COB trata de imponer un aumento salarial que impulsa la recesión y, para colmo, el ex ministro de finanzas dice que seguirá alimentando los elefantes blancos que se comen como marabuntas las reservas y el presupuesto de la nación.
En el plano económico, todo augura un desastre, pues la recomendación del “jefazo” es pagar el doble aguinaldo, la COB trata de imponer un aumento salarial que impulsa la recesión y, para colmo, el ex ministro de finanzas dice que seguirá alimentando los elefantes blancos que se comen como marabuntas las reservas y el presupuesto de la nación.



