Medio: El Día
Fecha de la publicación: domingo 18 de abril de 2021
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Otros
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Le dicen “checklist”, algo así como “lista de comprobación”. Los que más la usan son los pilotos de avión, quienes deben revisar cada uno de los comandos, indicadores y otros detalles indispensables para asegurar un vuelo sin contratiempos. Este método es usado cada vez más en otros ámbitos como las empresas, el marketing, la educación y también en la política.
Los bolivianos deberíamos hacer un “checklist” sobre el rumbo del país y tal vez así identificaremos cuáles son los interruptores que no están encendidos. Nos daremos cuenta que marchamos sin el principal combustible. Miren lo que pasa en Alemania, donde la canciller, Angela Merkel, no esconde lo que sucede con la pandemia, no minimiza sus efectos, llama a los ciudadanos a hacer grandes sacrificios e incluso propone volver a cerrar la economía. Dice que todos deben estar dispuestos a todo, menos a cerrar las escuelas, pues la educación no debe detenerse y así lo ha hecho desde que se inició la emergencia.
El checklist nos mostrará que los bolivianos estamos muy distraídos, confundidos y engañados, porque pensamos que nuestro futuro depende de lo que hagan los políticos y especialmente de lo que haga el MAS, un actor excesivamente preponderante en nuestras vidas y en nuestro porvenir, precisamente porque nosotros le hemos dado esa capacidad, ese poder para trastocarlo todo, para intervenir en cada uno de los componentes de este avión llamado Bolivia, que corre el riesgo de estrellarse y causar una tragedia como la que está ocurriendo en Venezuela.
El más urgido de un checklist es el MAS o, mejor dicho, todos los que en algún momento creyeron que este partido podía ser una respuesta viable para el país, que pensaron que la izquierda podía darnos una respuesta favorable, pese a que todavía está presente en la conciencia de la ciudadanía el desbarajuste que causó la UDP. Este checklist lo tienen que hacer los campesinos, los indígenas, los obreros, los sectores populares que habían depositado su fe en que había llegado el momento de mejorar, un deseo que corresponde a la esencia humana y, por supuesto, de los bolivianos, sin excepción.
No se puede confiar en la evaluación que puedan hacer los grupos dominantes del MAS, los que se consideran “vacas sagradas”, “figuras históricas” y personajes insustituibles, porque ellos no quieren el bienestar de la gente y el progreso de la nación. A ellos sólo les interesa recuperar el poder, sus aviones, sus orgías y los millones que podían disponer para sus aventuras.
Pese a que hay algunos atisbos de sinceridad, como la que expresa García Linera cuando dice que el MAS ya no convence a nadie o cuando afirman que el cocalero se ha vuelto un elemento tóxico para el partido y que debe jubilarse porque traicionó con su cobardía a los que juró defender con su sangre, el verdadero análisis les corresponde a esas masas que se mantienen calladas y que sólo se comunican a través de las urnas. El checklist del MAS debe aceptar que ya no es posible mantener el poder que busca a través del voto y que su única opción es renovarse o lanzarse en picada al estilo kamikaze.
No se puede confiar en la evaluación que puedan hacer los grupos dominantes del MAS, los que se consideran “vacas sagradas”, “figuras históricas” y personajes insustituibles, porque ellos no quieren el bienestar de la gente y el progreso de la nación. A ellos sólo les interesa recuperar el poder, sus aviones, sus orgías y los millones que podían disponer para sus aventuras.



