Medio: El Día
Fecha de la publicación: jueves 15 de abril de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Algunos dirigentes del MAS han anunciado que ingresarán en un profundo proceso de reflexión interna dentro de partido para evaluar los resultados de las recientes elecciones en las que sufrieron una evidente derrota, poco tiempo después de haber ganado los comicios generales que colocaron a Luis Arce en la presidencia.
Esperamos que el análisis que hagan sea realista y sincero y que incluya no sólo la idea de reconducir a la agrupación política con una visión netamente estratégica y electoralista, sino que abarque con especial atención la responsabilidad que tienen con el país, al que vienen castigando sistemáticamente con su angurria de poder, con el incentivo al odio, con la persecución y la estimulación de la violencia.
Ellos tienen una responsabilidad con el país. La población los eligió para que administren el aparato público, para que se ocupen de los asuntos urgentes, que en este momento son muchos y muy graves. Tienen una pandemia para derrotar, una economía para reactivar y no hacen otra cosa que concentrar sus energías en la politiquería, en una agenda revanchista y beligerante, mientras el pueblo se las bate como puede para enfrentar el Coronavirus, para combatir la crisis y lograr sobrevivir.
Venimos del proceso electoral más largo de nuestra historia y no lo decimos por los años 2019, 2020 y parte del 2021, pues hemos atravesado una constante pugna política desde febrero de 2016, desde que el MAS se propuso violentar la constitución, llevar adelante a como dé lugar la candidatura de Evo Morales y conseguir su victoria mediante el fraude. Han sido cinco años de absoluta concentración en la figura de un solo individuo, de derroche de una enorme cantidad de recursos del estado en la campaña por consagrar la dictadura y de descuido de la gestión pública, en total abandono, tal como se pudo comprobar cuando la pandemia desnudó nuestras debilidades en materia de salud, educación y economía, pues el tal blindaje del que hablaba nuestro actual presidente, se desmoronó como castillo de naipes, aunque lo más probable es que todo haya sido nada más que un mito.
El primer responsable de dar un vuelco a todo lo que está ocurriendo es Luis Arce. El es el presidente, fue elegido para conducir el país y no para ponerse a órdenes de los complejos del cocalero, que todavía no puede superar su propia cobardía, su falta de compromiso y su negligencia con Bolivia. El actual mandatario no tiene por qué seguir haciendo de títere, en campaña a favor de los intereses dictatoriales de unos aventureros, amenazando a las regiones y municipios y haciendo el ridículo con sus discursos discriminatorios.
Las tropelías de Morales y compañía sólo han merecido el rechazo popular y de continuar en las mismas la gente va a terminar{a cansándose y reaccionando, sobre todo porque todo aquello les impide ocuparse de lo verdaderamente importante y valorado por los bolivianos.
El primer responsable de dar un vuelco a todo lo que está ocurriendo es Luis Arce. El es el presidente, fue elegido para conducir el país y no para ponerse a órdenes de los complejos del cocalero, que todavía no puede superar su propia cobardía, su falta de compromiso y su negligencia con Bolivia.



