Medio: El Día
Fecha de la publicación: martes 13 de abril de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Si nos atenemos a los antecedentes, el régimen de Luis Arce debería iniciar cuanto antes un nuevo capítulo de la persecución política que empezó justo después de las elecciones del pasado 7 de marzo, fecha en la que se produjo un fuerte golpe de urna contra del MAS, en castigo por haber incumplido la promesa de coadyuvar a pacificar el país y, por el contrario, entregarse al libreto odiador y confrontador del cocalero Evo Morales, quien ha sido el verdadero mandamás en los últimos cinco meses.
Peores resultados que los del domingo no podrían haberse producido en las cuatro regiones en las que el MAS compitió en segunda vuelta, pero no es momento de ver la realidad, sino recurrir a los mismos análisis de siempre, como los que hizo Morales la noche del 7 de marzo, cuando les dijo a sus compañeros del partido que no había pasado nada, que habían ganado en siete departamentos, que siguen siendo la fuerza política más poderosa y que tenían todo listo para arrasar este 11 de abril.
El presidente Arce fue el primero en seguir esa consigna. Durante más de un mes se dedicó a amenazar a la oposición, a decirles que les cortará los recursos, que no les entregará vacunas, que no va a coordinar con los “oligarcas” y que sólo habrá buena voluntad para los que voten por el MAS. En este periodo, sujetos impresentables y totalmente descalificados pertenecientes a la era del cocalero, tomaron la palestra para zarandear a la justicia, fustigar a las Fuerzas Armadas y retomar ideas nefastas como la formación de milicias, hecho que ha quedado patente con la aparición de esos individuos con uniformes venezolanos que comandan a los civiles que protegen al cocalero de los sillazos.
Ahora salen con la cantaleta que ellos tendrán la gobernabilidad de varias regiones a través las asambleas departamentales, como si no les alcanzara con lo que han hecho siempre, a través de la vieja fórmula del centralismo y la violación de las leyes. Ellos tienen la potestad de recortar recursos, extorsionar a las gobernaciones, hacer y deshacer con las autonomías y así ha sido justamente como echaron a perderlo todo, así fue como se hicieron de mala fama y se ganaron el desprecio de la población, que desde el 2016 no ha hecho más que decirle “No” a los atropellos, los abusos y las ínfulas de un MAS que ya no se va a recuperar, a no ser que se haga realidad lo que prometieron Arce y Choquehuanca el 2020.
La agenda del cocalero está acabada, no tiene futuro en términos democráticos y no conseguirá el apoyo popular, pues se trata de conducirnos hacia la dictadura y el fracaso. Hace unos días dijo que hay que retomar la senda de Hugo Chávez, una idea descabellada que nadie quiere imitar, sólo los aventureros, como García Linera, quien propone expropiarlo todo y lanzarnos por el precipicio socialista y el abismo de la tiranía. Ese mensaje lo tiene claro la ciudadanía y se lo viene expresando con insistencia al MAS. Es hora de escucharlo.
Ahora salen con la cantaleta que ellos tendrán la gobernabilidad de varias regiones a través las asambleas departamentales, como si no les alcanzara con lo que han hecho siempre, a través de la vieja fórmula del centralismo y la violación de las leyes.



