Después del gobierno de facto de Jeanine Añez, la democracia vuelve a consolidarse en el país, esta vez con las elecciones en segunda vuelta de gobernadores.
Desde noviembre de 2019 Bolivia vivió una etapa de oscurantismo que se extendió por 12 meses, en los cuales todas las garantías constitucionales fueron embargadas, y bajo pretexto de la pandemia los usurpadores decidieron quedarse en el poder.
Fue recién en noviembre de 2020 que los aires de libertad y democracia volvieron a sentirse en el país, y esto se palpó con las elecciones subnacionales de marzo, cuando el ciudadano boliviano llegó a las urnas para elegir a 336 alcaldes y nueve gobernadores en todo el territorio nacional.
Esta práctica democrática se consolidará hoy con la segunda vuelta para la elección de gobernadores, donde los ganadores de la primera vuelta no pudieron obtener el resultado suficiente para evitar el balotaje y tendrán que enfrentarse al segundo.
La fiesta democrática se vivirá en Pando, Chuquisaca, Tarija y La Paz, lo que nos demuestra una vez más que la estabilidad política del país se vive en las urnas y no con golpes de Estado, como ocurrió hace un año y cinco meses.
Esta jornada, Bolivia le demuestra al mundo que su sistema democrático es confiable y tiene por encima de todo el apoyo de la gente, pese a los cantos de sirena que emiten los opositores que desde la victoria de Evo en 2005 cantan fraude al no tener un argumento real o al carecer de políticas que puedan enamorar al pueblo boliviano.
La preocupación en estas elecciones es una vez más la presencia de la Organización de Estados Americanos (OEA), que desde 2019 no goza de credibilidad para actuar como observador de una fiesta democrática. Este organismo en los últimos años fue y es cuestionado por autoridades y exautoridades de los países miembros.
Si bien Bolivia tendrá la presencia de la OEA, también tendrá tres organismos más que observarán los comicios de segunda vuelta: la Unión Interamericana de Organismos Electorales (Uniore), la Observación Ciudadana de la Democracia (OCD) y Observa Bolivia.
En esta jornada electoral, una vez más, el Movimiento Al Socialismo (MAS) es el principal protagonista, ya que participa en las cuatro regiones y tiene la posibilidad de lograr las victorias, lo que le daría la posibilidad de tener a su favor siete de las nueve gobernaciones del país.
En los cuatro departamentos, el MAS fue el ganador en primera vuelta, lo que le da una posibilidad de consolidar el proyecto nacional mediante los gobiernos departamentales y municipales.
Si bien desde 2005 el MAS es el gran ganador de las elecciones tanto nacionales como subnacionales, en las dos últimas elecciones demostró ser el único partido político con una base de votación y una estructura político partidaria que le permitió ganar, con Luis Arce Catacora, las elecciones nacionales, donde se logró el 55% de la votación, también sumó más municipios de los que había logrado en 2015, llegando a consolidarse en 240 de los 336, y ahora apunta a mantener las siete gobernaciones logradas en las pasadas subnacionales.




