ABI / Bolivia
En 2019 hubo un golpe de Estado que fue planificado y ejecutado de manera sistemática usando la falsa justificación de “fraude” para tomar el Estado como si fuese un “botín de guerra”, denunció el diputado Omar Yujra, quien mostró documentación que respalda sus afirmaciones.
Yujra, entrevistado en el programa 180, de radio Patria Nueva, dijo que la estrategia que desembocó en la instalación de un régimen de facto aplicó todos los pasos del “golpe suave” mencionados por el politólogo estadounidense Gene Sharp.
Esta modalidad de conspiración tiene cinco etapas: promover acciones no violentas para generar malestar en la sociedad, destacando falsos rumores; acusaciones de totalitarismo contra el gobierno; lucha activa por reivindicaciones políticas y sociales, protestas violentas, amenaza de instituciones.
La cuarta etapa pasa por una guerra psicológica y desestabilización del gobierno, creando un clima de “ingobernabilidad”. La quinta fase es forzar la renuncia del presidente de turno mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones. Paralelamente, se prepara el terreno para una intervención militar.
Según Yujra, esas etapas se dieron en Bolivia, ya que se creó el rumor del fraude. Luego salió Carlos Mesa llamando a la convulsión social y toma de instituciones, supuestamente contra un fraude que no existió ni se probó en la justicia.
La estrategia incluyó el “amarre” que hizo el padre de Luis Fernando Camacho con policías para que hicieran un motín; y militares que chantajearon exigiendo la renuncia del entonces presidente Evo Morales, dijo Yujra.
La estrategia golpista recibió el impulso de Luis Almagro, de la OEA, quien se sumó al discurso falaz del “fraude”. Al menos cinco estudios independientes demostraron que el fraude nunca existió.




