Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: miércoles 24 de marzo de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
Dirección Web: Visitar Sitio Web
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De la misma manera en la que los socorristas, bomberos, policías, reanimadores corren hacia una catástrofe para brindar los primeros auxilios, el pueblo boliviano se ha convertido en un batallón de respuesta inmediata para proteger la democracia en el país.
Los bolivianos hemos demostrado que estamos listos a cumplir, una y otra vez, con nuestro deber. Porque cuando uno ama a su país, a su pueblo, a su familia, su deber es de proteger y asegurar.
Proteger contra la gangrena del narcotráfico que perjudica esas tierras de nadie en nuestro país. Y asegurar un futuro democrático, ordenado, con oportunidades, para todos, de avanzar.
Sin embargo, como dijo W.S. Buckley, “El idealismo está bien; pero a medida que se acerca a la realidad, el costo se vuelve prohibitivo”. Y ese costo es particularmente alto para algunos de nuestros compatriotas, ellos que tienen que salir a trabajar cada día para mantener a sus familias.
Entonces, ¿cómo se aborda este problema? Bueno, con creatividad y trabajo a nivel local. Y la buena noticia es que basta con mirar alrededor de nosotros para encontrar ideas.
Está el ejemplo de ese capitán británico de 100 años, un veterano de la Segunda Guerra Mundial, que organizó una campaña de recaudación de fondos para los trabajadores de salud que luchan contra la pandemia, recaudó millones de libras y levantó el ánimo de una nación.
O, ¿por qué no inspirarse en esa iniciativa de un campeón paralímpico francés que organiza una carrera virtual para ayudar a los estudiantes en situación precaria? Varios deportistas de nombre en Francia participaran en el evento. Es el espíritu del deporte.
Siempre seremos un pueblo que lucha para hacer de nuestra patria una nación de trabajo y de progreso que beneficie a todos. Y para eso necesitamos el trabajo conjunto y el respeto al Estado de derecho.
Deseamos con todo nuestro corazón que Cochabamba siga siendo la ciudad jardín, y que Bolivia continúe siendo el jardín de la democracia. Dios nos oiga.



