Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: domingo 21 de marzo de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Los últimos acontecimientos ponen evidencia varias cosas, más allá de la persecución judicial y la manipulación política de la justicia:
1. Dentro del gobierno de Arce y Choquehuanca se rehacen los miembros de la cúpula palaciega evista, tan cuestionada por todos los sectores del país, incluyendo las bases del MAS que pusieron como condición para apoyar a Arce que eviten el retorno de esa cúpula autoritaria al poder. Arce, carente de apoyo propio y liderazgo interno, acabó incumpliendo el compromiso a las bases, y en estos días, la indeseable cúpula retoma el mango del sartén.
2. Luis Arce fue puesto de candidato por Evo Morales en una reunión en Buenos Aires, a pesar de que las bases pedían un binomio que unifique a El Alto con el Trópico: David Choquehuanca-Andrónico Rodríguez. Todos aceptaron el dedazo para no ser responsables de partir el MAS. Sin embargo, recién ahora queda claro que con sus planes de retornar al poder –cosa que la Constitución no le permite–, Evo no iba a poner a Choquehuanca a la cabeza. Necesitaba alguien que le ceda el mando.
3. Las buenas intenciones de gobernar para todos y unificar al país eran solo discurso, no porque no lo hubiera deseado –démosle el derecho a la duda–, sino porque no podía. Las contradicciones y pulsetas dentro del MAS ponen en ventaja a quienes tuvieron un año entero de encierro en una embajada para planificar, diseñar, soñar con el retorno y con la venganza, mientras, al parecer, las cabezas del Gobierno se encuentran carentes de planes.
4. El cuento del golpe no es para cumplir con la oferta electoral de sancionar a “la derecha”, que hicieron en Sacaba y en Senkata, porque bien podían cumplir haciendo investigaciones y procesos amparados en la ley y sobre esos temas concretos. El cuento del golpe tiene objetivos mayores: arrasar con todas las cabezas visibles de la oposición, aun de la oposición carente de apoyo; castigar a policías y militares para tenerlos bien obedientes; y perseguir a autoridades electas para ganar con trampa lo que no pudieron ganar en las urnas.
5. Por supuesto, todas las acciones de persecución tienen un objetivo adicional: meter miedo. Amedrentar a gil y mil para que nadie levante la cabeza en su contra, pero se olvidan que la sociedad no se movilizó siguiendo un liderazgo, se movilizó harta del abuso de poder.
6. A través de una Ley de amnistía se aseguraron que todos los que provocaron la violencia, incendios y vandalismo que respaldaban a Morales no puedan ser procesados ni sancionados y todas las víctimas de la violencia que ellos mismos impulsaron no tendrán justicia. No importa si murieron uniformados, no importa si eran civiles no involucrados, ni los jóvenes que fueron agredidos en el camino a La Paz. Van atando cabos para que solo cuenten los muertos del MAS. Hay muertos de primera y de segunda. Hay familias que merecen justicia y otras que no cuentan.
7. También anularon el proceso sobre el fraude para alimentar y sostener la narrativa de que no hubo fraude sino golpe y se están embarcando en una cruzada internacional que los deja cada día más solos y aislados. Contribuyen a que Evo pierda fuera lo poco que le quedaba.
Todas estas acciones ¿van a fortalecer al MAS? No. ¿Van a devolverle algo de apoyo a Evo Morales? No. Por el contrario, se desgasta el MAS, su Gobierno y, por supuesto, Luis Arce y David Choquehuanca. Seguramente a la cúpula evista eso le tiene sin cuidado, pero no creo que las bases y sectores corporativos que quieren retomar el proceso de cambio estén tan felices.
La autora es analista política



