Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: sábado 20 de marzo de 2021
Categoría: Representación Política
Subcategoría: Democracia paritaria
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
La ciudad de El Alto ha vuelto a elegir una alcaldesa. Eva Copa se suma a Soledad Chapetón y Mónica Medina como las únicas mujeres que han alcanzado ese puesto mediante elecciones en La Paz; en realidad en el eje central ha habido raramente una alcaldesa. Ciudades menores sí las han tenido.
Es lamentable que un país que dice promover la participación política de las mujeres tenga tan pocos ejemplos que inventariar. En las recientes elecciones subnacionales 2021, sólo dos mujeres lograron ser electas como alcaldesas en las nueve ciudades capitales de Bolivia, más El Alto: Eva Copa (El Alto) y Ana Lucía Reis (Cobija). A nivel departamental, ninguna candidata logró hacerse de una gobernación y su participación es más baja que a nivel municipal.
Soledad Chapetón se enfrentó al principio a una gestión casi ingobernable, con organizaciones sociales que la combatieron abiertamente y llegaron al extremo del acoso político; sin mencionar la crisis que derivó en el incendio de la sede edil y la muerte de seis funcionarios municipales en 2016.
Ahora, Eva Copa rompe otra barrera, pues para llegar a su victoria ha tenido que saltar el esquema machista de su expartido (MAS) y enfrentarse a las consecuencias de esa ruptura; además de construir su imagen y su popularidad sin una presencia masculina.
Ya no es necesario repetir que ninguna razón objetiva podría justificar la excepcionalidad de mujeres liderando gestiones municipales. En todos los países las mujeres vienen demostrando hace años que son capaces de desempeñarse con igual efectividad que sus pares varones en todo tipo de posiciones. Sin embargo, las cifras muestran todavía las consecuencias de la discriminación de género.
La OEA, en su informe preliminar de las elecciones subnacionales, pide mayores condiciones para la participación femenina como adelantar plazos para las candidaturas, financiamiento público y mecanismos que garanticen el acceso a los cargos ejecutivos en igualdad de condiciones.
Bolivia tiene todavía mucho camino por recorrer, pero la elección de mujeres no es una total excepción. Debemos celebrarlas, pero no podemos perder de vista que más allá de ser elegidas, el principal desafío que tienen es responder a las expectativas de los electores. Esperemos que sea así con Eva Copa, a quien le esperan monumentales desafíos.



