Medio: El Día
Fecha de la publicación: jueves 18 de marzo de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Luis Arce ganó las elecciones porque prometió tomar distancia de Evo Morales, quien no sólo le provocó un grave daño al país, sino también a su propio partido y al futuro que éste podría haber tenido. Lo hizo nada más que por su inmenso ego, por su soberbia y por mantener su imagen de gran líder, mentira que quedó al descubierto cuando escapó sin que nadie lo corra.
Pero desde que asumió ha permitido que Morales dañe su imagen, destruya su administración y lo conduzca por un sendero que no podrán asumir ni él ni el cocalero, pues ya sabemos que no tiene el talante de dictador y si se atreve, es porque los cubanos le han dicho que lo van a apoyar hasta las últimas consecuencias y porque ha demostrado que es un perfecto títere de los tiranos del Caribe.
Morales ha convencido a todos de que es insustituible. Con ese cuento intentó atornillarse en el poder y de tanto violar las leyes, terminó cansando a la gente, que amablemente le dijo “No” en las urnas en 2016. Pese a ello siguió insistiendo con argumentos cada vez más ridículos y delirantes hasta intentar lograr lo imposible, engañar con un fraude gigantesco que no fue admitido ni por la población, ni por la comunidad internacional, que tanta paciencia le habían tenido.
La realidad y el propio Evo Morales demostraron que ni es imprescindible y ni siquiera es vital para el MAS. Él es un líder caprichoso, ególatra y mentiroso y precisamente así quedó plasmado en las elecciones de octubre del pasado, cuando la gente se inclinó por una opción más racional y conciliadora, aspectos que han quedado totalmente desdibujados en estos meses en los que el expresidente ha estado perturbando una gestión que debería estar orientada netamente a la atención de la salud y la recuperación económica.
Los resultados de las elecciones del 7 de marzo volvieron a ratificar que el cocalero y sus métodos tienen un amplio rechazo, dato que debió servirle a Luis Arce para reflexionar y tomar conciencia de la responsabilidad y la gran encrucijada que tiene en sus manos.
La mentira del “golpe de estado” en insostenible. Para llevar adelante esos procesos tendrán que manipular la justicia de manera muy grosera, mucho más de lo hicieron con el “caso Rózsa”, que tanto daño le hizo a la imagen del “proceso de cambio”. Luis Arce tendrá que asumir el papel de un terrorista de estado, violador de los derechos humanos, un represor como no ha habido en la historia, si es que quiere seguir con esta patraña, que únicamente busca reparar el amor propio de Morales, dañado por su propia cobardía.
Los defensores de la democracia se están organizando, las protestas se están rearticulando y pronto tendremos las calles llenas de gente clamando justicia. Luis Arce no podrá con todo eso, con la difícil situación económica y encima, con la pandemia. Es insostenible.
La mentira del “golpe de estado” en insostenible. Para llevar adelante esos procesos tendrán que manipular la justicia de manera muy grosera, mucho más de lo hicieron con el “caso Rózsa”, que tanto daño le hizo a la imagen del “proceso de cambio”. Luis Arce tendrá que asumir el papel de un terrorista de estado, violador de los derechos humanos, un represor como no ha habido en la historia.



