Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: miércoles 17 de marzo de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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En 1866 Melgarejo refrendó un tratado con Chile que prácticamente concedía a ese país parte de lo que era el Litoral boliviano. En 1871 fue depuesto Melgarejo, como motivos fueron citados su despotismo, su escandalosa corrupción y políticas muy favorables a los intereses de plutócratas extranjeros, entre ellas el Tratado de 1866. No obstante, los gobiernos de los opositores de Melgarejo fueron casi tan corruptos y despóticos como el régimen que despreciaron y en 1874 se firmó otro convenio con Chile que confirmaba lo que indicaba el Tratado de 1866. ¡Y lo firmaron los mismos que tildaron al Tratado de 1866 como uno de los móviles para botar a Melgarejo!
Luego de perder la Guerra del Pacífico, en Bolivia se perfilaron dos corrientes políticas dominantes: los “pacifistas” y los “guerristas”. Los primeros eran los plutócratas de la plata, conformaron el Partido Conservador y defendían un modelo de Estado unitario con centro en Sucre. Eran “pacifistas” porque sus negocios implicaban a capitales chilenos y la guerra con Chile les perjudicaba. Por eso planteaban aceptar la victoria chilena y ceder el Litoral a cambio de otra costa. Los segundos, los “guerristas” del Partido Liberal –expresión de la plutocracia del estaño radicada en La Paz– decían ser federales y su posición era continuar con la Guerra del Pacífico “hasta las últimas consecuencias”, “nunca” ceder el Litoral y frenaron cualquier acuerdo con Chile durante los gobiernos del Partido Conservador. Después de una cruenta guerra civil, finalmente los Liberales ascendieron al poder deponiendo a los Conservadores. ¿Y qué sucedió? ¡Pues que aprobaron el Tratado de 1904 donde se cedía el Litoral boliviano a Chile ni siquiera a cambio de otra costa, sino de un ferrocarril y miserables 300.000 libras esterlinas! ¿Y qué hubo del “federalismo” que supuestamente “ganó” la guerra civil? ¡Absolutamente nada, sólo se trasladó el centro de poder de Sucre a La Paz y la élite paceña resultó tan centralista como la sucrense!
En 1970 y 1971 saltaron a la palestra las manifestaciones más variadas de la izquierda boliviana. Entre los más extremistas estaban el embrión de lo que sería el MIR, y el PCML, este último considerado el más radical de los partidos de entonces. Al tiempo que Banzer intentó barrer de forma despiadada a la izquierda, ellos respondieron constituyéndose cual importantes detractores de la dictadura. Sin embargo, las décadas posteriores perseguidos y perseguidores cruzaron ríos de sangre y los que otrora vociferaron contra Banzer, consolidaron un tremendo premio para el dictador: otorgarle la oportunidad de gobernar en plena democracia. ¡Y el candidato vicepresidencial de Banzer en las elecciones de 1993 fue nada más y nada menos que Oscar Zamora Medinaceli, el más extremista líder del PCML!
La crisis política de 2019 culminó con la renuncia presidencial y de las principales autoridades del MAS. Como militares y policías se pronunciaron a favor de la renuncia presidencial, de pronto los militantes del MAS mutaron a furibundos antimilitaristas, cuando en los gobiernos del MAS sobresalió la alianza MAS-FFAA, incluso ninguneando a los afectados por las dictaduras que reclamaban por justicia. El régimen de Jeanine Áñez siguió con la tradición militarista y autoritaria y persiguió y hostigó a los del MAS, violando derechos humanos y colocando la justicia al servicio de la revancha del poder. Hoy el MAS hace exactamente lo mismo: viola derechos humanos, coloca la justicia al servicio de la revancha del poder y vuelve a caer en la tradición militarista y autoritaria que desdeña solamente cuando le conviene.
¿Cómo se llama la película?
Yo la nombraría con un título “poético” y novelesco, al estilo de La incoherencia y el autoritarismo también lloran, pero nunca cambian. Empero, para quedar clara, mejor le pongo Bolivia.



