Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: miércoles 17 de marzo de 2021
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Judicial
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Las últimas elecciones subnacionales 2021 en Bolivia arrojaron resultados contundentes. Y aunque el TSE aún no ha entregado cifras oficiales finales, la derrota del MAS en capitales del eje central, la ciudad del Alto y otras ciudades importantes es para muchos sorprendente, y para otros, incomprensible. En particular, cuando a fines del año pasado el MAS arrasó ampliamente a una oposición errática y fraccionada.
Con este escenario, en la madrugada del último sábado, el gobierno detuvo a la expresidente Jeanine Añez, algunos exministros, además de oficiales militares y policías. Agentes del régimen actuaron de forma abusiva e ilegal, violaron derechos constitucionales de los imputados, y todo para lograr un efecto mediático en la audiencia cautiva del MAS. El cálculo político les dijo que no convenía hacerlo antes de las elecciones, ya que podría provocar una reacción contraria, que ayude a la expresidente a ganar la Gobernación del Beni.
Bolivia sufre una operación "control de daño" que el gobierno empieza a ejecutar con agilidad y torpeza. Lo hacen con premura porque necesitan distraer con urgencia al frente interno que no termina de comprender por qué las decisiones son centralizadas a caprichos del Jefazo y su círculo íntimo, y, sobre todo, se preguntan, ¿por qué ignoran al "pueblo"? Y, sin duda, el gobierno también tiene otra gran presión en el horizonte: Arce y Choquehuanca deben justificar ante los "accionistas" del foro São Paulo y Puebla este gran fracaso en las subnacionales. Fracaso debido no precisamente por la fuerza y virtudes de los opositores, sino por el pésimo manejo de campaña y peor elección de candidatos, definido por caprichos del Jefazo.
Ahora, a muy pocos meses de un contundente triunfo que posibilitó el retorno del masismo al poder, y servir de pieza simbólica importante de la rearticulación de la izquierda populista en Sudamérica, Morales, Arce y el circulo intimo están en figurillas para justificar lo injustificable. No tienen argumentos creíbles o válidos para explicar las vergonzosas derrotas frente a candidatos con liderazgo emergente como Arias y Camacho, o histórico como el de Reyes Villa, en el eje; todos victoriosos representantes de las ruinas de una oposición débil y fraccionada.
O mucho peor aún, explicar la derrota en la ciudad de El Alto, uno de sus principales bastiones, ante a la exmasista Eva Copa. Sin duda, la candidata estrella del masismo, como mujer, aimara y joven, con un enorme capital de legitimidad, quien fue inexplicablemente excluida del partido, sólo por haber mostrado cualidades que opacan al Jefazo.
Por su parte, varios senadores oficialistas que representan el poder cocalero, más otros dirigentes de "movimientos sociales" y grupos afines al gobierno son la cara visible porque pueden hacer espectáculo político, dada su condición privilegiada como parlamentarios y dirigentes. Con esto, Arce Catacora tiene menor costo político y es más fácil ocultarse tras la cortina de humo, con la falsa narrativa de que "las detenciones son acciones propias e independientes del Poder Judicial".
En consecuencia, es preciso entender estas acciones no sólo como un mezquino revanchismo político, o como simple abuso de poder; debemos comprender éste accionar antidemocrático del régimen masista como una desesperada necesidad de frenar su evidente debilitamiento. La insistencia de usar el argumento del "golpe de Estado", que la población sabe que es falso, es la mejor prueba de este peligroso accionar.
La cacería de brujas comenzó con figuras públicas visibles para amedrentar a la población. No dudemos que si no hay resistencia organizada y reacción activa, mañana muchos otros opositores al abuso y defensores de la democracia serán detenidos. Luego, la sociedad civil en su conjunto, será la próxima en ser secuestrada. ¿Acaso no hemos visto ni conocemos esa receta aplicada en la patria de Bolívar?
Rodrigo Muñoz Reyes P. es antropólogo y ciudadano boliviano.



