Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: jueves 11 de marzo de 2021
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones subnacionales
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Aunque todavía no se puede hablar de resultados oficiales –y, por tanto, definitivos–, ya existe una idea de cómo está quedando el tablero político del país.
Desde ambas veredas, los discursos son triunfalistas. El oficialista MAS se siente ganador, aunque solo hay certeza de que consiguió dos de nueve gobernaciones, y en otras cinco iría a segunda vuelta. Y se impuso en una buena mayoría de alcaldías de ciudades secundarias y pequeñas.
En la oposición, en tanto, se festeja los resonantes triunfos en las alcaldías de las ciudades más grandes: Santa Cruz, La Paz y Cochabamba, y El Alto, en las que se concentra la mayor cantidad de habitantes del país, lo que les da una innegable ventaja económica. Y, además, en casi todas las capitales de los otros seis departamentos.
Así la interpretación de los resultados de las elecciones del domingo pasado depende del lugar donde se ubica el que lo hace.
Pero, en realidad, el análisis no es tan complicado. Lo que se puede ver, grosso modo, es que unos y otros han perdido espacios; es decir, oficialismo y oposición, y, a partir de ahí, no deberían tener mayores motivos para celebrar.
Es cierto que el MAS no ha podido recuperar la muy significativa alcaldía de La Paz, que es la sede de gobierno, pero el porcentaje de su candidatura es lo suficientemente elevado como para causarle problemas al virtual alcalde, Iván Arias. Por otra parte, haber ganado la elección departamental, y la gobernación, representa un alivio si se tome en cuenta la irrupción de la agrupación Jallalla.
Pero es en La Paz donde el partido en función de gobierno ha sufrido su derrota más dura, en el municipio de El Alto, donde tendrá que resignar su hegemonía. Falta saber cuánto influirá eso en el control de la sede de gobierno, aunque la situación no parece diferir mucho de lo que fue la gestión saliente.
A Santa Cruz, el partido oficialista ya lo daba por perdida antes de las elecciones, y así lo habían advertido las encuestas que, por cierto, resultaron confirmadas en su mayor parte, lo que permitirá alejar las sombras de duda que los mismos masistas habían arrojado sobre las empresas que se dedican a realizar esos estudios.
Y lo que también se había advertido es que las grandes derrotas, las sufridas en el eje, están directamente vinculadas con los errores cometidos en el momento de designar a los candidatos.
Esto pasó con el MAS y también con otros partidos. Pero, no se puede dejar pasar por alto que esta elección tuvo un carácter subnacional y las siglas políticas tuvieron menos peso que en cualquier otra de tipo nacional.



