Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: miércoles 10 de marzo de 2021
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones subnacionales
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Si el MAS creía que, luego de su triunfo arrollador de octubre del año pasado iba a repetir la hazaña para controlar todo el Estado, se equivocó. Evo Morales aún sueña con eso; por eso, basado en cifras falsas, dijo que el MAS había ganado en siete gobernaciones.
Y si los antimasistas creen que están a un paso de construir un proyecto de alcance nacional sólo porque diversas siglas y liderazgos regionales opositores se impusieron en las principales ciudades del país, también se equivocan.
El mensaje central de las elecciones subnacionales parece ser equilibrio en el manejo del poder, antes que derrotas o victorias absolutas.
El triunfo de los opositores en al menos 8 de las 10 principales alcaldías del país es incontrastable. Sin embargo, no es la tradicional oposición la que ha ganado en esas ciudades; al contrario, los que han surgido son liderazgos regionales, muy diferentes unos de otros.
No se puede comparar, por ejemplo, el perfil de Eva Copa en El Alto, con el de Luis Fernando Camacho de Santa Cruz. Si bien ambos son opositores, se encuentran en las antípodas del espectro político.
Entre los liderazgos regionales que han llegado a renovar el escenario político se encuentra Gary Áñez en Santa Cruz, que independientemente de si gana o pierde la silla edil, ya se ha ganado un espacio en aquella compleja plaza electoral. Más sorprendente es lo ocurrido en Beni y Pando, donde nuevos cuadros llegaron con la sigla prestada del Movimiento Tercer Sistema (MTS) y lograron desplazar a las figuras tradicionales de la política local y las impuestas por el dedazo de un caudillo.
Y no faltan los reciclados entre los opositores, como Manfred Reyes Villa que vuelve como alcalde de Cochabamba donde inició su carrera política. O Johnny Fernández en Santa Cruz, que tampoco es nuevo, por lo que se puede anotar como un reciclado.
La oposición que durante 14 años estuvo al frente del MAS en las regiones y en la Asamblea Legislativa ha quedado relegada y, por los resultados electorales, se podría decir que está en duda su supervivencia. Estamos hablando de Demócratas en el oriente, SOL.bo en La Paz e incluso de Comunidad Ciudadana, que es el líder de la oposición legislativa nacional surgida hace apenas unos meses y que ahora, de no ser por Gary Áñez en Santa Cruz, habría quedado borrada del mapa regional y local.
Similar suerte ha corrido la expresidenta Jeanine Añez, que ha roto con Demócratas para postularse a la Gobernación de Beni en una alianza con Unidad Nacional, pero que ha perdido en su propio departamento que, se suponía era su bastión. Su carrera política, como la de Rubén Costas, Ernesto Suárez y otros está languideciendo.
Y así como la oposición ganó algo más que en las elecciones generales de 2020, el MAS perdió mucho más que en aquel proceso, aunque está claro que la gente vota de manera diferente en una elección general y en una regional.
Si bien el partido de Evo Morales y Luis Arce sigue siendo el único de alcance nacional, ha reducido su votación en comparación a las elecciones regionales de 2015. Esto puede deberse al rechazo que ha provocado el dedazo del jefe. Tal es así que Eva Copa en El Alto, Alejandro Unzueta en Beni, Ana Lucía Reis en Cobija y Damián Condori en Chuquisaca (aunque esta escisión se produjo ya hace tiempo) ganaron las elecciones a pesar del MAS, con sus nuevas siglas partidarias.
Luis Arce que se entregó de lleno a la campaña en favor de los candidatos del MAS tendrá que asumir que ésta no fue una buena decisión, que el experimento puede costarle un desgaste prematuro en el cargo y que, a su pesar, ahora va a tener que coordinar con autoridades opositoras. La campaña terminó, es hora de que sea el presidente de todos.
El mensaje del equilibrio del poder debe ser entendido por el Presidente si quiere reencauzar su gestión y pasar a la historia como un estadista y no como un aprendiz de caudillo.



