
Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: miércoles 10 de marzo de 2021
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido

Baldwin Montero / La Paz
La pandemia de coronavirus (Covid-19) llegó a Bolivia cuando la entonces presidenta Jeanine Añez cumplió un mes y 29 días de gestión y cambió la agenda política nacional, que tenía concentrada toda su atención en las elecciones nacionales que consolidarían la etapa de transición tras la accidentada renuncia de Evo Morales a la presidencia.
En sus primeras palabras después de asumir el mando del país el 12 de octubre, Añez dijo que no hubo un golpe de Estado (como decía Morales), que trabajaría para pacificar el país y que llamaría a nuevas elecciones tan pronto como fuera posible.
“Quiero dejar en claro que no hay un golpe de Estado en Bolivia, hay una reposición de la legalidad constitucional. Ésta y no otra ha sido la lucha del pueblo boliviano, la defensa del voto ciudadano, y por eso mi tarea será que ese voto se haga valer cuanto antes”, prometió en su primer discurso como Presidenta.
Entonces se pensaba que podría mantenerse en el cargo no por más de seis meses, debido a la forma en que llegó a la presidencia y la fuerte presión social que semanas antes había causado más de una treintena de muertes, y que exigía una inmediata renovación del poder.
Todo parecía seguir ese curso cuando el 5 de enero el Tribunal Supremo Electoral (TSE), renovado para encargarse de esa delicada tarea, hizo conocer la convocatoria a los comicios para el domingo 3 de mayo. Entonces, para dar más certezas, el presidente de ese organismo, Salvador Romero, había señalado que la fecha de la elección era “inamovible”.
Pero el 10 de marzo llegó al país la pandemia del coronavirus y cambió todo, incluida la vida política de los bolivianos. A 11 días de ese hecho, el gobierno de Jeanine Añez declaró un confinamiento general de la población por 14 días y ese mismo día el TSE anunció que las elecciones serían postergadas, sin fecha.
Romero ordenó la suspensión de todas las actividades de campaña electoral durante los 14 días de confinamiento y anunció que el TSE definiría una nueva fecha para las elecciones tras consultar con los partidos políticos. Sólo el Movimiento Al Socialismo (MAS) se opuso a la decisión. El 3 de mayo hubo 124 contagios en el país.
A fines de abril, la Cámara de Diputados aprobó un proyecto de ley por el que se otorgaba “un plazo máximo de 90 días” a partir del 3 de mayo para celebrar las elecciones. El plazo concluía el 2 de agosto.
Ante los desacuerdos entre el Legislativo y el Ejecutivo, el TSE comenzó negociaciones con los actores políticos para fijar la nueva fecha y el 9 de junio, la Asamblea Legislativa sancionó la Ley 691 que modificó la 1297 de Postergación de Elecciones Generales 2020, definiendo como fecha tope para los nuevos comicios el 6 de septiembre.
El 22 de junio, ya con ocho meses en el gobierno, Añez promulgó la ley de convocatoria a elecciones para el 6 de septiembre, con un discurso en el que aseguró que su intención nunca fue prorrogarse en el poder, sino cuidar la salud de los bolivianos, y llamó a los principales actores del proceso electoral a asumir su responsabilidad en esta decisión.
“En este tema del riesgo, quiero pedir al señor Evo Morales, al señor Luis Arce Catacora y al señor Carlos Mesa, que asuman con valentía la responsabilidad que tienen al haber exigido con tanta insistencia que hagamos elecciones en plena pandemia”, dijo la autoridad.
Pero la pandemia continuaba con cifras altas y el 13 de agosto, cuando en el país ya había 96.459 casos confirmados y 3.884 decesos, Añez promulgó la ley que disponía realizar las elecciones hasta el 18 de octubre, de manera “improrrogable”. Denominó a este momento como la “segunda pacificación”.
La promulgación de la ley fue posible gracias a un acuerdo que lograron todas las bancadas con representación en el Legislativo, y fue acompañada por representantes de los organismos internacionales y la Iglesia Católica, que fueron mediadores.
Al fin, el 18 de octubre, cuando en el país había 16.361 casos activos y 143.569 confirmados, 6.160.109 bolivianos acudieron a las urnas para elegir a un nuevo gobierno, cumpliendo medidas de bioseguridad que el TSE coordinó con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y que incluían el uso de barbijos, distanciamiento y, por primera vez, un horario extendido para recibir la votación y diferenciado en dos grupos de asistencia, según la terminación del número de la cédula de identidad.
De ellos, 3.394.052 votaron por Luis Arce Catacora del MAS y lo levaron a la silla presidencial, en la que Añez finalmente cumplió un año al mando del país, desde el 12 de noviembre de 2019 hasta el 8 de noviembre de 2020.
El día en que se produjo la transición se reportaron 48 nuevos contagios en Bolivia.
Entre campañas, urnas y barbijos
8.001decesos acumulados a causa de Covid registraba el país a inicios de octubre. La cifra de positivos confirmados alcanzaba los 135.716 casos, de acuerdo con los registros oficiales del Ministerio de Salud.
Beni registra una decena de reinfecciones de coronavirus, informa el director del Servicio Departamental de Salud, Jorge Gómez. Dice que la reinfección es un hecho y que la inmunidad de tres meses no existe.
100.000 La cifra de recuperados del coronavirus en Bolivia supera la barrera de los 100 mil. En el décimo día del mes ya sumaban 100.347, mientras que octubre acabó con 138.226.
16/10 El ministro de Economía, Branko Marinkovic, anuncia que el Gobierno compraría un lote de Remdesivir y Avifavir para el tratamiento contra el coronavirus para los segmentos más necesitados de la población.



