Medio: El País
Fecha de la publicación: jueves 04 de marzo de 2021
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones subnacionales
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Más allá de la campaña, que seguramente tendrá su yapa en forma de segunda vuelta por la Gobernación, Tarija enfrenta varias incertidumbres que se acentuarán en los próximos meses, y que sin embargo la campaña propiamente no ha contribuido a dar respuesta.
Una de ellas es el futuro que le espera a la propia autonomía departamental y su configuración actual. Casi todos los candidatos prometen recortar gasto y concentrarse en lo vital, pero pocos se atreven a precisar que es precisamente eso tan vital. La autonomía tarijeña se consolidó en un tiempo de expansión económica y se configuró como un verdadero escenario de lucha de guerrillas políticamente hablando: Ejecutivo departamental, autonomía regional del Chaco con sus propios ejecutivos y asambleístas, los ejecutivos seccionales electos, que ni siquiera representaban a ña provincia, los asambleístas por territorio, los de población, pugnando con concejales y alcaldes, y además una larga retahíla de secretarios y directores.
Para algunos, la solución pasa simplemente por recortar cargos, para otros, el asunto no hubiera sido tan dispendioso si precisamente hubiera habido cierta unidad de acción entre todos los cargos con un objetivo: el desarrollo de Tarija en su conjunto y no desde una concepción de suma de municipios. Se trataba de haber impulsado un verdadero plan de desarrollo departamental consensuado con todas las bancadas cuyo borrador ya existía. Cada candidato, sin embargo, plantea “dialogar” para crear uno propio, y así infinitamente.
Para algunos, la solución pasa simplemente por recortar cargos, para otros, el asunto no hubiera sido tan dispendioso si precisamente hubiera habido unidad en el objetivo
Otro de los asuntos de fondo, que tiene que ver con el plan de desarrollo, es lo que tiene que ver con nuestra genuina potencialidad gasífera, que algunos quieren simplemente dar por superada, pero que todavía tiene margen para consolidar un proyecto y una visión propia a corto plazo en el mundo de los hidrocarburos.
Ser capaces de complementar el valle central y el Chaco en la tarea de lograr una industrialización que sea armoniosa con el medio ambiente es un proyecto sin duda ambicioso que debería guiar la acción de gobierno. Sin embargo, se sigue planteando la micro acción y planes de incentivo a la acción privada o público – privada como salida que en un contexto de crisis y contracción de gastos no parece tener mucho futuro.
El otro gran bloque de acción es la política social, una pata que ni a izquierda ni a derecha parece importarle demasiado en este momento, y que, en algún momento, muy en forma de caridad, sirvió para darle impulso al departamento. Se han cerrado muchos de los programas que tenían de fondo ese objeto: del PEUP a las Brigadas Barriales, y, aun así, nadie plantea claramente una implantación de programas que tenga por objeto atender la emergencia social de fondo que surge de la pandemia.
Un año más vemos que la campaña acaba, pero que los grandes debates de Tarija se han pasado por el costado, como si no importaran demasiado, como si no se pudiera hacer nada. Pero algo se debe poder hacer, porque de lo contrario… ¿Para qué sirven tantos cargos e instituciones?



