Medio: El Diario
Fecha de la publicación: sábado 23 de enero de 2021
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones subnacionales
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Debemos lamentar que antes de vivir en democracia continua (desde octubre de l982), hayan pasado regímenes de facto y hasta despóticos --no obstante ser legales-- por el gobierno. Hay que sentir pesar y dolor por no haber sido educados siempre en libertad y democracia y no sepamos valorar estos bienes, dando lugar a que surjan sectores o grupos partidarios de dictaduras para las que libertad es libertinaje y democracia es anarquía. Por desgracia, de estos criterios no escapan algunos políticos creídos de que, al estar en un gobierno ilegal, tienen plena vigencia y pueden hacer y decir lo que quieran, pierden con gran facilidad el respeto y la cordura que le deben al pueblo.
A pocas semanas de las elecciones de marzo, los políticos empezaron sus campañas, pero no sobre la base de programas a realizar y menos señalar perspectivas futuras si acceden al poder de gobernaciones o municipios. Muchos han iniciado sus campañas mediante propaganda que no siempre es limpia y respetuosa; hay publicidad que desprestigia a posibles contrarios, mostrando sus errores y debilidades. Todo esto hace que el pueblo --cuyo juicio casi siempre es acertado-- diga: ¿Miedo a los contrarios? ¿Falta de programas, ideas, criterios; ¿Inseguridad personal, carencia de inteligencia? ¿Derrotismo anticipado? ¿Complejos?
Es preciso reconocer que muchos de los políticos en nuestro país tienen la costumbre de atacar a quienes ocupan alcaldías, gobernaciones y demás cargos subalternos, y en casos llegan al extremo de atacar al gobierno central, criticarlo y condenar todo lo que hace; pero, en su obnubilación, no dicen qué es lo que debería haberse hecho, cuáles son las soluciones para los problemas de la nación; y hasta critican y condenan al imperialismo, sin indicar a cuál se refieren, iguales condenas son para el colonialismo o neocolonialismo, la “rosca” o el latifundismo. Se dice mucho y se ve que no hay convicción alguna y ni siquiera un simple conocimiento de todo lo que pregonan; parece que lo importante para ellos es hacer demagogia, creyendo que el pueblo “no sabe ni entiende nada” y obra y cree, como ellos, por simple populismo, sin sentido alguno.
Es importante que los políticos entiendan que deben respeto y consideración a la colectividad; comprendan que se puede disentir en política pero con altura, con dignidad, con honradez, sindéresis y responsabilidad; todo lo demás es simplemente demagogia o chauvinismo y un medio para encontrar resultados contrarios a los que buscan porque el pueblo, aunque no es considerado por muchos políticos, tiene memoria y sabe diferenciar entre quienes dicen verdades y los que simplemente hacen propaganda chabacana que nunca tiene mérito alguno. Amar y honrar al pueblo es honesto y digno; respetar y considerar a los contrarios y al pueblo, es ser consecuente con el país y su población, a la que se tiene honrada la palabra.



