Medio: La Razón
Fecha de la publicación: viernes 22 de enero de 2021
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Ejecutivo
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Tras la ofrenda a la Madre Tierra a cargo de sacerdotes andinos y ministros, dos hechos marcaron el inicio de la celebración: cuatro estrofas del himno nacional y el minuto de silencio por Felipe Quispe, “El Mallku”, fallecido el miércoles y sepultado el jueves.
Como se hizo pocas veces, en el acto se entonó el “segundo himno” patrio, la cueca Viva mi patria Bolivia, de Apolinar Camacho.
Antes del discurso del presidente Luis Arce, que empezó a las 10.35, disertaron la ministra de la Presidencia, María Nela Prada; la secretaria ejecutiva de la Federación Sindical de Mujeres Campesinas de Bolivia “Bartolina Sisa”, Segundina Flores; el ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), Juan Carlos Guarachi; y el vicepresidente del Estado, David Choquehuanca.

Prada enfatizó en la “retoma de la construcción del Estado Plurinacional”, y agradeció a los movimientos y organizaciones sociales por el retorno a la democracia.
Fue la ejecutiva de las “Bartolinas” quien recordó que son 12 años del Estado Plurinacional “menos uno”, precisamente, el del gobierno interino de Áñez.
Por su lado, Guarachi habló que en la gestión de la economía Bolivia retrocedió a la época de los 70 y 80, y que todavía se encara la reconstrucción económica. «En 11 meses (de gobierno transitorio) hemos vuelto a la década de los 80 (de la dictadura), cuando se mercantilizó la educación y la salud. No podemos volver a eso, la patria es nuestra», dijo.
Aunque siempre marcado por el discurso reivindicacionista de la cultura andina, el vicepresidente David Choquehuanca también dedicó una parte de su alocución al descalabro económico, “endeudamiento acelerado”, y al clima de hostigamiento y persecución que se vivió en el anterior régimen interino.
Pero fue el presidente Arce el más directo en la evaluación del gobierno de Añez. Explícito, Arce señaló que en octubre de 2019 hubo una “interrupción de 37 años de democracia”; tras la imposición, dijo, de la narrativa de un “fraude electoral”, vino la autoproclamación de Áñez.
Como no hizo antes, el mandatario describió el “quiebre constitucional” en el hecho de que Áñez haya asumido la Presidencia por sí misma y que la banda presidencial le haya sido impuesta por un jefe militar en traje de campaña. No olvidó señalar la insubordinación por parte de algunos jefes militares al pedir la renuncia del expresidente Evo Morales.
No venganza, sino justicia fue el aserto con que cerró el tema, recordando que está en curso la investigación de los hechos de octubre por el Grupo Interdisciplinarios de Expertos Independientes (GIEI) conformado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
En cuanto a la pandemia del COVID-19, el Presidente enfatizó la instrumentalización del mal, para modular —dijo— la actividad política de entonces.
Cerró el mandatario su alocución con la consigna del Movimiento Al Socialismo (MAS) para las elecciones de octubre de 2020: ¡Vamos a salir adelante!
Ya fuera del acto oficial, hubo la toma de la “foto oficial” de todos los asistentes.



