Medio: El Diario
Fecha de la publicación: viernes 22 de enero de 2021
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones subnacionales
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Hemos vivido el pasado año las Elecciones Nacionales realizadas el 18 de octubre de 2020 con los resultados que sabemos todos; vivimos ahora las elecciones subnacionales convocadas para el 7 de marzo venidero; y tanto en las elecciones pasadas como en las que vienen se comenta mucho el “voto duro” que tiene el partido del Movimiento al Socialismo. principalmente en las provincias; pero, el tal voto duro sobreviene de la autoridad y poder que tienen los dirigentes, ya sean agrarios, sindicales, organizaciones de bases, etc., quienes al igual que en el pasado realizan la función de capataces, desde luego modernizados, pues no usan látigos ni chicotes, tampoco distribuyen patadas. Y un poco más humanizados, los dirigentes se apoderan de la conciencia de sus afiliados, a quienes obligan (de a buenas) a asistir a reuniones, marchas, bloqueos que ellos, los dirigentes, convocan. Y los convocados sumisamente asisten, conscientes de que de no hacerlo tendrán que pagar una fuerte multa o podrían ser echados de la comunidad o gremio, evitando provocar la furia de los dirigentes que podrían ordenar el incendio o quema de su casa y/o quitarles el título de su propiedad.
El tal voto duro no es consciente y menos voluntario, es como se demostró, obligado bajo el miedo y la amenaza; pero las fuentes de comunicación periodística dan a entender que las organizaciones sociales, gremios, sindicatos y otros van a votar por el Movimiento al Socialismo, por convicción política e ideológica, así el candidato sea el mismísimo satanás. Ahora bien, las “cualidades” de la institución del SUFRAGIO son: “Igual para todos” sin privilegios de clase, casta o grupo, prohibido discriminar la raza, color, sexo. “Ampliamente garantizado”, el ciudadano debe tener todas las garantías individuales que establece la Constitución Política. “Independencia” evitando el cohecho, el fraude, la intimidación, las dádivas, promesas que pervierten el acto. “Personal”, es un acto “personalísimo” que no puede ser delegado ni transferido o ejercido mediante Poder Notarial. “Obligatorio”, no es un derecho es una obligación.
Y la más importante de las cualidades es que el voto es “secreto”; el fenómeno se produce por la ignorancia y falta de comunicación en cuanto a esta cualidad del sufragio, así: al inicio de la institución del sufragio la votación era oral y a viva voz, daba la oportunidad al cohecho. Intimidación y control del voto. Modernamente el voto secreto garantiza la independencia, se evita el control vigilante de las fuerzas interesadas en desviar la voluntad del elector.
Esta cualidad del sufragio es la más importante y ciertamente la más loable. Dentro nuestro sistema electoral el sufragante entra solo, sin acompañante a un recinto reservado, donde sin vigilancia ni presión alguna marca en la papeleta de sufragio su preferencia. En los hechos ninguna otra persona sabe por quién lo hizo y en la eventualidad de que el elector muestre su papeleta del sufragio o dé a conocer de cualquier manera su voto, los jurados electorales de mesa en ese caso están obligados a anular ese voto, en cumplimiento al Art. 163 Inc. a) Ley 026.
Al respecto, una de las restricciones de la cuarentena contra la pandemia que vivimos prohíbe la concentración de la gente. Frente a este hecho, algunos ciudadanos plantearon el “voto digital”, de darse aquello se estaría yendo en contra del “secreto” y la “independencia”; pues dicho voto podría hacerse en presencia de un familiar, papá, mamá, hermanos, amigo o vecino, y obviamente ya no habría independencia ni secreto. En suma, el llamado voto duro va en contra del secreto y la independencia del que sufraga, y cuando el Movimiento al Socialismo se ufana de tener un “voto duro”, avalado por los medios de información, están reflejando que el voto que reciben es controlado, obligatorio, cohechado e intimidado, violando la independencia del sufragante y el secreto de su voto.
Las víctimas del voto duro del MAS, junto con su propaganda, deberían explicar y concientizar al que va a votar que su voto es secreto e independiente, y que después de votar en secreto por el candidato de su preferencia le digan a su dirigente que votaron por el que él les ordenó. En rigor esta labor debería salir del Órgano Electoral, que sabemos nunca la hará.



