Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: domingo 03 de enero de 2021
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones subnacionales
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Una etapa más de la vida democrática se acaba de cumplir esta semana, con la inscripción de más de 20.000 candidatos a gobernadores, alcaldes, asambleístas departamentales y concejales en todo el país. Estos comicios debían haberse realizado a mediados de 2020, pero la postergación de las elecciones presidenciales debido a la pandemia del coronavirus retrasó todo el cronograma electoral. Están previstas para marzo próximo, pero ya hay voces que ponen en duda esa fecha considerando que es posible que una nueva ola de contagios se produzca precisamente a principios de 2021. Es de esperar que la situación sanitaria esté bajo control para entonces y las elecciones subnacionales puedan realizarse el 7 de marzo y se renueve la totalidad de los gobiernos regionales.
La inscripción de candidatos produjo sorpresas en los dos bandos del espectro político. En la oposición, por ejemplo, aparecieron candidatos inesperados e importantes, como la expresidenta Jeanine Añez, que luchará por el control de la Gobernación del Beni. Tiene buenas posibilidades de lograrlo, ya que es oriunda de esa región y su popularidad es elevada. En el bando opositor también se confirmó la postulación de Luis Fernando Camacho, exlíder cívico, a la gobernación cruceña. Sus opciones son también altas ya que logró el respaldo de Demócratas y de numerosas fuerzas cruceñas. Para la Alcaldía cruceña, la “alcaldesa de facto” de los últimos años (ante la ausencia real de Percy Fernández) Angélica Sosa, tiene buenas chances de vencer, aunque deberá enfrentar a la carismática exsenadora masista Adriana Salvatierra.
En La Paz hubo sorpresas, ya que la alianza de tres fuerzas (UN, SOL.bo y CC) finalmente perdió a uno de sus integrantes, la fuerza que dirige el alcalde Luis Revilla. A pocos minutos del cierre del plazo de inscripción, SOL.bo decidió ir con su propio candidato, el poco sonado Álvaro Blondel. El exrector y ex Defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, que mantuvo el respaldo de UN y CC, será uno de los contendores importantes de la oposición, pero deberá enfrentar al exministro Iván Arias, que figura como líder en algunas encuestas. Por el MAS fue inscrito el exgerente de Mi Teleférico César Dockweiler, un candidato fuerte, pero que incumple el requisito de tener residencia de dos años en el municipio y que otras fuerzas desean inhabilitar por esa razón.
En El Alto la sorpresa la dio la expresidenta del Senado Eva Copa, que renunció a ese partido una vez que la dirigencia no la tomó como candidata, pese a ser la más conocida y de mayor potencial de apoyo. Por haber sido crítica del liderazgo de Evo Morales, al final el jefe del partido la castigó marginándola como postulante y puso en su lugar a Zacarías Maquera, un exalcalde de esa ciudad. El hecho causó un remezón político de proporciones y Copa decidió postular de todos modos, con la sigla Jallalla La Paz, que lleva a Felipe Quispe, El Mallku, como candidato a gobernador.
Por estas razones El Alto quedaría, probablemente, bajo el gobierno municipal que dirija Copa, una dirigente opositora, pero no alineada en todo caso a los partidos más fuertes contrarios al MAS, sino manteniendo una posición más bien cercana a la del oficialismo. De todos modos, una de las joyas electorales importantes podría nuevamente serle negada al MAS, después de haber perdido esa localidad en los comicios de 2015 cuando Soledad Chapetón venció nítidamente. El departamento de La Paz, con candidatos fuertes como Felipe Quispe y otro aymara, Rafael Quispe, como candidatos, también podría dificultar que el MAS mantenga su tradicional poderío en la región. Sería la primera vez que este partido no logre vencer en La Paz.
Al final es posible que la oposición logre mantener el control de las ciudades principales del país y el MAS ratifique su respaldo en las ciudades intermedias y áreas rurales. El MAS se ufana de controlar más de dos tercios de los municipios de Bolivia, lo cual es verdad, pero no aclara que todos ellos representan menos del 50% de la población nacional. Es posible que los comicios subnacionales confirmen, por lo tanto, la polarización del país en dos mitades.



