Veamos ahora los casos de los concejales de los municipios contemplados en la nota periodística:
Lo primero que salta a la vista ya fue apuntado: los altos sueldos de los concejales de Sucre. Cada uno de estos gana 20.336 Bolivianos; casi el doble de los tarijeños, cuyo sueldo es de Bs 11.500, y es superior en más de 4.000 Bolivianos a los de los potosinos, que perciben Bs 16.224 mensuales.
Las cifras muestran desproporciones cuando se observan los presupuestos y llegan a niveles de escándalo al tratarse del personal administrativo. Así, resulta que el presupuesto del Concejo Municipal de Sucre es de 19,5 millones de Bolivianos; el de Potosí de 12 millones y el de Tarija llega a 11,5 millones.
Los montos se explican con la cantidad de funcionarios administrativos. Potosí tiene 36, Tarija 40 y Sucre llega a la pantagruélica cifra de 143. ¿Cómo se explica eso? Fácil: los partidos políticos representados en el Concejo tienen que pagar el trabajo que sus acólitos realizaron en las campañas y lo hacen a través de cargos.
¿Qué tan útiles son los concejales de Sucre? Con esas cifras, nada justifica un sueldo superior a los 20.000 Bolivianos.
El caso del Concejo Municipal de Potosí ya es patológico: no se les controla la asistencia, suspenden sesiones continuamente por falta de quórum y retrasan trámites, incluso los más sencillos, debido a las fallas de un reglamento que ha posibilitado el incremento de la burocracia tramitadora.
Sobre Tarija, más allá de las cifras, solo queda agregar que, en 2017, el alcalde y cinco concejales se rebajaron los sueldos.
Con esos datos se puede ver claramente qué concejales son útiles y cuáles son los que solo buscan sus utilidades.



