Medio: El Día
Fecha de la publicación: jueves 31 de diciembre de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones subnacionales
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Supuestamente un partido ha preparado con tiempo toda una propuesta para mejorar la vida en las regiones y en los municipios. Han estudiado los problemas, han hecho por lo menos un estudio de las debilidades y fortalezas, para que no tengamos que soportar esos tediosos discursos en los que se declaran sorprendidos por las dificultades encontradas y ver que dedican la mitad de la gestión a echarla la culpa de todo a los antecesores.
Lamentablemente eso no es así, pues ni siquiera tenían listas las nóminas de postulantes, muchos de ellos convocados a último momento, resultado de alianzas concretadas el mismo día de la inscripción de candidatos, gran número de improvisados, recién llegados y también “transfugados” (si vale el término), pues jamás se había visto cómo un político puede hacer giros ideológicos tan radicales en un abrir y cerrar de ojos.
En el MAS las peleas no se detuvieron ni siquiera con el sonido de la campana. El resultado fue un cocalero decepcionado con la gente de su partido que no quiso aceptar sus imposiciones, que decidió irse antes de continuar sometiéndose al “jefazo”, quien terminó haciendo una exclamación como las que él sabe lanzar. Dice que está molesto porque ha descubierto cómo en su partido existe angurria por los cargos. No se sabe si lo dijo por exceso de cinismo o por un ataque de sinceridad.
Medio país celebra que el MAS se haya dividido. Ese “sillazo” fue lo más comentado en tono de festejo en las redes sociales y ven con alivio que la dirigencia del partido azul se pelee en público y que el ex presidente acabe admitiendo cuál es la esencia de la política nacional: las pegas.
Deberíamos hacer lo mismo con todas las agrupaciones. La unidad está sobrevaluada en este país y cuando el MAS estaba unido le hizo mucho daño al país. No es bueno que todos le obedezcan a un solo caudillo, que se convierte en dictador y que es capaz de hacer cualquier cosa con el poder. Los bolivianos debemos aprender que la democracia nace del conflicto que se hace diálogo y concertación y eso se logra con gobiernos con una fortaleza limitada, ávidos de legitimidad y que constantemente están obligados a escuchar al ciudadano y tener cuidado de no fastidiarlo, porque ya sabe cómo reaccionar cuando un político se pasa de la raya.
Los bolivianos debemos aprender que la democracia nace del conflicto que se hace diálogo y concertación y eso se logra con gobiernos con una fortaleza limitada, ávidos de legitimidad y que constantemente están obligados a escuchar al ciudadano y tener cuidado de no fastidiarlo, porque ya sabe cómo reaccionar cuando un político se pasa de la raya.



