Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: miércoles 30 de diciembre de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones subnacionales
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No obstante, dicha participación no se ha traducido en una efectiva contribución de los jóvenes en la discusión y elaboración de la política pública, ni su intervención en la toma efectiva de decisiones. Es más, tal interés en el acontecer político ha sido canalizado por los actores tradicionales en, a mi criterio, una falsa institucionalidad.
La creación de consejos departamentales y municipales de la juventud y otras instancias similares, en muchos casos, más allá de constituir un nuevo espacio burocrático, son una forma elegante de excluir a los jóvenes de la toma de decisiones y por ello asumir obligaciones.
Puede ser que dichos espacios, en el mediano plazo, sirvan para identificar a potenciales líderes para que luego sean parte de espacios políticos; empero, si fuera así, la participación política juvenil tendría un obstáculo más que afrontar, en vez de tener las mismas posibilidades que cualquier otro grupo generacional.
Entender la participación de los jóvenes en el acontecer político implica entender la necesidad implícita de hacernos y hacerlos partícipes de política pública. No sólo por su densidad demográfica, sino por ser, entre otras situaciones, los más afectados con el desempleo; por tanto, quienes cargan y cargarán a futuro otros problemas sociales. Ser parte del conflicto político implica un descontento y para que deje de haber tal debe existir una propuesta o al menos voz que intente resolver el mismo.
Y los conflictos en política, a pesar de las menudencias técnicas, terminan siendo resueltos en la toma de decisiones y quienes participan en ellas resultan ser quienes son elegidos por voto popular. Ahí la importancia de la presencia de los jóvenes en las listas. Quienes no quieran resolver esos conflictos; quienes no puedan entender esa parte del acontecer político, optarán por lo contrario.
Por otro lado, las organizaciones políticas que sepan leer este aspecto de la coyuntura, más allá de los caudillismos, ingresarán jóvenes a sus listas de candidatos a concejales y asambleístas, no como mera cuota generacional, sino como el intento de iniciar el diálogo con un sector activo cada día más descontento con la política.



