Medio: El Día
Fecha de la publicación: martes 29 de diciembre de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones subnacionales
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Nadie hubiera imaginado hace un año que a Evo Morales le lancen una silla en la cabeza, nada menos que en el Chapare y en medio de una reunión de militantes de su propio partido. Aunque no lo quieran reconocer, esos que agreden al otrora todopoderoso cocalero, los que le gritan “renovación” y “basta de dedazo”, son herederos del mismo hastío e irreverencia que se rebeló contra el autoritarismo, el fraude, la corrupción y las maniobras de los caudillos que secuestraron el poder republicando durante casi 14 años.
Y no fue sólo el “sillazo”, pues se está viendo cómo en varias jurisdicciones, los dirigentes locales se niegan a acatar las órdenes del “jefazo”, desconocen a los candidatos nombrados por él y deciden ir por su cuenta. El fenómeno parece ser irreversible para Morales, no se trata de una simple coyuntura y parece claro que tendrá nomás que jubilarse y dar paso a una nueva generación dentro de MAS que haga posible una restauración del “proceso de cambio” que necesariamente tiene que dejar atrás los vicios para lograr la supervivencia.
Sin la agresividad y el folclorismo que se ha visto en el MAS, en la oposición también se están produciendo fuertes remezones que tienen como blanco a líderes y siglas políticas que han quedado en el centro de las críticas luego del fallido proceso de transición democrática, plagado de errores, de mezquindad y de torpezas que terminaron sirviéndole en bandeja el triunfo a los masistas.
En el MAS seguramente creían que la victoria del 18 de octubre y el retorno de Morales se había constituido en la renovación del cheque en blanco que se les otorgó en el 2006 y que podían volver a las andadas. Los opositores, por su parte, estaban convencidos de que el sentimiento de rechazo de la población no se iba a dirigir hacia ellos, porque supuestamente el único malo de la película es el masismo y que todos estamos unidos para combatirlo, sin importar qué ocurre dentro de las propias filas o cuánta basura hay que sacar de la política criolla.
Las denominadas elecciones subnacionales podrían convertirse en el evento decantador de grandes cambios. Será la prueba de sobrevivencia para varios de los partidos de la oposición que han sufrido un desgaste paralelo al del MAS y que se acentuó durante el periodo transitorio. Evo Morales podría recibir algo más que un “sillazo” el día de la votación y, finalmente, la gestión de Luis Arce también corre peligro, pues la población hará conocer el 7 de marzo, la primera evaluación de su deslucida gestión.
Las denominadas elecciones subnacionales podrían convertirse en el evento decantador de grandes cambios. Será la prueba de sobrevivencia para varios de los partidos de la oposición que han sufrido un desgaste paralelo al del MAS y que se acentuó durante el periodo transitorio. Evo Morales podría recibir algo más que un “sillazo” el día de la votación y, finalmente, la gestión de Luis Arce también corre peligro, pues la población hará conocer el 7 de marzo, la primera evaluación de su deslucida gestión.



