Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: domingo 27 de diciembre de 2020
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Una verdad. En rima. Irrefutable, escasa y antigua. Recordemos a Stalin, iniciador del modelo de dominación basado en la propaganda y el terror prolongado hasta el mismo siglo XXI sin miras de agotarse. Su receta del poder eterno: quitar a la gente el pensamiento crítico y valor para actuar, sustituir la realidad por alucinaciones y fantasmas; fabricar desastres y cadáveres y endosarlos a sus propias víctimas. Individuo poco cultivado, ambicioso, acomplejado y resentido montó una la maquinaria de muerte de millones de seres envuelta en una sucesión de mentiras comenzada por él mismo y repetida sin descanso por sus secuaces y por las masas enfervorizadas por el fanatismo, hasta quedar todos convencidos.
Discípulos fieles del estalinismo son los militantes del “socialismo del siglo XXI”, cuyos tentáculos se resisten a soltar América Latina y se alargan a España. Con tal motivo actúan de consuno en distintas tareas, una de las cuales es la difusión de mentiras útiles, algunas acerca de Bolivia con respecto al acontecer político de 2019, de las cuales nos vamos a ocupar ahora.
20 de octubre: Elecciones generales. 20:10 fue suspendido el sistema de conteo rápido. Alarma ciudadana. Morales se declaró vencedor en primera vuelta. Hechos violentos en varias ciudades del país. Comenzó la vigilia ciudadana en el centro de cómputo del Tribunal Supremo Electoral (TSE) en La Paz y otras ciudades en los TEDs.
22 de octubre: Comités cívicos y el Comité Nacional de Defensa de la Democracia (Conade) convocaron al paro nacional en defensa del voto y rechazo al fraude electoral.
23 de octubre: Informe preliminar de la OEA sobre las elecciones, afirmando que los principios de certeza, legalidad, transparencia, equidad, independencia e imparcialidad “han sido vulnerados por distintas causas a lo largo de este proceso electoral”. Accede a la solicitud de la Cancillería boliviana para realizar un análisis de integridad electoral.
24 de octubre: Nuevamente Morales se proclamó ganador en primera vuelta.
25 de octubre: TSE confirmó la victoria del MAS y se abrió a auditoría de la OEA.
29 de octubre: Julio Llanos, representante de las víctimas de las dictaduras militares, fue ferozmente golpeado por masistas movilizados en El Prado. Murió un mes después.
30 de octubre: Murieron por impacto de bala Mario Salvatierra y Marcelo Terrazas en Montero, en circunstancias en que militantes masistas intentaron levantar un bloqueo de la ciudadanía. Denuncias sobre apoyo policial a masistas violentos que agreden a bloqueadores pacíficos.
31 de octubre: Comenzó una serie de cabildos en las capitales de departamento. Antes de las elecciones hubo otro bajo la consigna “Bolivia dijo NO”.
6 de noviembre: Murió un joven a consecuencia de una golpiza propinada por militantes del MAS en Huayculi, Cochabamba, en enfrentamientos entre la Resistencia k’ochala y los masistas.
7 de noviembre: Enfrentamiento de supuestos mineros y cocaleros de Yungas y universitarios en inmediaciones de la plaza Murillo.
8 de noviembre: Motín policial en Cochabamba. Se extiende a casi todo el país.
9 de noviembre Decenas de bombas molotov son halladas en un garaje del Ministerio de Culturas.
10 de noviembre: 07:00, la OEA publica los resultados del análisis de integridad electoral de las elecciones del 20 de octubre. Conclusiones: “el proceso estuvo reñido con las buenas prácticas y no se han respetado los estándares de seguridad” y “atento al cúmulo de irregularidades observadas, no es posible garantizar la integridad de los datos y dar certeza de los resultados”. 07:34, Morales Ayma anunció la decisión de renovar la totalidad de vocales del Tribunal Electoral y convocar a nuevas elecciones nacionales. 32 heridos, 15 rehenes –dos de ellas ultrajadas sexualmente- por ataque masista a caravana de mineros y estudiantes que pretendían llegar a La Paz desde el sur. Orlando Gutiérrez, ejecutivo de la FSTMB, se pronunció por la “inevitable renuncia” de Evo Morales. También Juan Carlos Guarachi, ejecutivo de la COB, pide a Morales que renuncie “si es necesario para pacificar el país”. 15:48, Kaliman, comandante en jefe de las FFAA, sugirió a Morales, a través de comunicado oficial, renunciar por el bien del país. 17:12, Morales renuncia. Seguidilla de renuncias de autoridades ejecutivas y legislativas masistas. Vacío de poder. Violencia delincuencial. Quema de las casas de Waldo Albarracín, rector de la Universidad Mayor de San Andrés, y miembro de la directiva del Conade, y de la periodista Casimira Lema. Quema de 66 buses PumaKatari. Incertidumbre y temor.
11 de noviembre: Morales huyó en un avión mexicano desde Chimoré. Turba armada con palos y explosivos atacó un comando policial en El Alto, con saldo de muerte posterior del sargento Alcón por la paliza recibida. El coronel Yamil Antelo, comandante de la UTOP, fue atacado por masistas con piedras y explosivos en la autopista, cuando regresaba de La Paz a El Alto en motocicleta. Al esquivar el ataque se estrelló contra un minibús y perdió la vida.
12 de noviembre: Jeanine Añez asumió la presidencia por sucesión constitucional, en su condición de segunda vicepresidenta del Senado.
21 de noviembre: El MAS presentó proyecto de ley excepcional y transitoria para la convocatoria a elecciones generales. La exposición de motivos afirma que el Presidente y Vicepresidente presentaron su renuncia definitiva a la Asamblea Legislativa y que, “solicitando asilo en México (…) han hecho abandono de sus funciones”. En su Art. 1 señala: “Se deja sin efecto legal las elecciones generales realizadas el 20 de octubre de 2019”.
Es importante señalar que el Órgano Legislativo que sancionó esa ley y estuvo en funciones hasta las elecciones de 2020, estaba conformado por masistas en un 68%; que el Órgano Judicial y sus auxiliares, elegidos y designados bajo las condiciones determinadas por el MAS, operadores políticos del Ejecutivo, permanecen en funciones hasta ahora, y que no hubo “masacre blanca” en el Ejecutivo.
Estos datos evidencian que la renuncia y posterior huída de Morales fueron consecuencia del fraude electoral masista probado por la OEA, último episodio de la trama para su perpetuación en el poder, que tuvo en el referendo del 21F de 2016 su punto crítico. La presidencia de Añez por sucesión constitucional fue efecto de esa y las siguientes renuncias de todos los jerarcas masistas que podían precederla en el orden, al parecer por instrucción de alguno de los dueños del poder interno y externo al MAS hasta ese entonces.
La versión de golpe de Estado es otro eslabón de la cadena de mentiras de la neodictadura iniciada en el discurso en la primera posesión de Morales en 2006, sucesiva a la coronación en el templo tiwuanacota, parte de la construcción de la impostura con aquello de que se arrancaba los ojos y cortaba las manos de los niños indígenas que aprendían a leer y escribir, entre otras similares.
A partir de entonces repitieron que antes de 2006 todo fue un horror, un régimen igual o peor al apartheid sudafricano. Se adjudicaron el mérito de todo lo bueno, incluido el precio internacional de las materias primas y de los resultados de la exploración gasífera realizada durante los gobiernos precedentes. Responsabilizaron de todo lo malo al imperialismo norteamericano, al neoliberalismo y a la oligarquía, justificando así todos los atropellos que cometieron a través de un aparato judicial putrefacto, según la receta soviética llegada desde el Caribe.
El ingrediente principal era la consolidación del jefazo como presidente vitalicio, caudillo, deificado mediante una sostenida estrategia propagandística que lo mostró como un ser perfecto; incluso a través de materiales de uso obligatorio en las escuelas y colegios.
Pero para mal de sus pesares nuestra inteligencia es clara y nuestra memoria está viva. Los recuerdos de la contribución de nuestros predecesores, de sus sueños y sus gestas están frescos, como los de nuestras propias aspiraciones y nuestras luchas. Hemos comprendido la pertinencia de las palabras de Hannah Arendt: “La diferencia mayor entre los antiguos y modernos sofistas está en que los antiguos se mostraban satisfechos con una victoria pasajera del argumento a expensas de la verdad, mientras que los modernos desean una victoria más duradera a expensas de la realidad. En otras palabras, aquéllos destruían la dignidad del pensamiento humano, mientras que éstos destruyen la dignidad de la acción humana”.
Por eso, ratificando nuestra convicción en la democracia como la mejor forma de gobierno, nuestra tozuda negativa a vivir en dictadura, como parte esencial de los medios de nuestra lucha comprometida y pacífica por nuestra dignidad y nuestros derechos, seguiremos recordando y repitiendo: no hubo golpe, hubo fraude.



