Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: domingo 27 de diciembre de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones subnacionales
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Se lee en diccionarios que un candidato es la “persona que opta a un cargo, premio o distinción a solicitud propia o de otra persona”; en este caso, por un partido, o agrupación ciudadana. Y dejemos absolutamente todo como está definido, porque para más de una/uno de los candidatos/candidatas (para que nadie se sienta excluida/excluido del texto) su elección va a ser un premio y hasta una distinción llegar a un cargo, alcalde/sa, gobernador/a, concejal/a y/o asambleísta departamental.
Veamos lo departamental: escuchar a candidatos proponerse como “gestores”, intermediadores o facilitadores de la relación entre los sectores locales y el gobierno nacional es retroceder a los tiempos previos a la autonomía y desconocer por completo el rol del gobernador que dirige el gobierno departamental. Esos candidatos que ven al gobernador como un simple prefecto, o sea la extensión del poder nacional en la región, debieran estudiar y enterarse de lo que se trata el gobierno departamental. Igual que los que plantean “exportar el modelo cruceño al país” y ven a la gobernación como un puente para tomar el poder nacional, sin entender que el gobernador está para hacerse cargo de lo que pasa y ocurre en su territorio y que sus tareas deberán avanzar en la profundización de la autonomía ya lograda y consolidada. Seguir planeando “la conquista de la autonomía”, es no entender que ya se está en la obligación de pisar los escalones de más arriba y que ahora viene la consolidación del desarrollo local, planteando al Estado una nueva relación entre el territorio local, en las manos del Estado nacional, y la necesidad de que se entienda que debe haber una participación mucho más activa del gobierno departamental en esa administración, por ejemplo.
No se trata, entonces, de repetir consignas, se trata de avanzar en el dominio y gestión del territorio departamental y de exigir que el Estado entienda de qué se trata esto, pero mientras se siga pensando en chico, repitiendo consignas viejas, los ciudadanos del departamento (de cualquiera de los nueve) seguiremos viendo cómo se nos van los recursos y las riquezas locales a engrosar las burocracias estatales.
Y hay harto más para plantear, pero no lo sospechan. Y ahí estamos, mirando cómo se nos va el futuro mientras cada uno de los candidatos se muestra como “solución”, sin saber cuál es el problema.
En lo municipal ahora se les da por “descentralizar” la gestión, por “darle más poder y autonomía a los barrios” o a los distritos, cuando no se tiene un catastro propio para que estos gestionen, en base a sus ingresos la ejecución de los mismos y acuerden lo que falta con la administración central. Plantearlo de otra manera es no conocer nada, es demagogia porque descentralización sin recursos propios es mantener el sistema del poder central con los departamentos a lo largo de la historia republicana.
Que en los dos espacios se hable de “generar empleos”, es una aberración. Se lo va a hacer indirectamente por la vía de la pavimentación de más kilómetros, parques, escuelas y alguna otra cosa, ¡vaya! Paguen primero a los constructores a los que tienen acogotados, no les pidan comisiones para darles los contratos, abaraten el costo de las obras suspendiendo la corrupción y, no hagan “módulos” si no van a tener parte en el modelo educativo local, ¿por qué construyen para que el Estado siga imponiendo su relato educativo sin pensar en lo local? Y, por favor… terminen lo que está a medias y arreglen lo que está destruido y recién piensen en hacer cosas nuevas; la ciudad hay que mantenerla, para que lo invertido no sea un gasto
Confieso que mi molestia por todo esto casi la convertí en una protesta activa y testimonial, presentándome como candidato a alcalde o gobernador en Santa Cruz y, salí a buscar agrupación o partido y casi lo conseguí. Hablé con gente que estaba de acuerdo con la idea, la intención era ser disruptivo y cuestionador, poner en evidencia las básicas propuestas y poca mirada de futuro que tienen quienes piensan en el cargo, pero no en los ciudadanos.
Ninguna de las ciudades o departamentos del país merece esto: los niveles de improvisación y el desconocimiento con los que se están presentando los candidatos (con algunas excepciones). Confieso que estuve muy emputado por el bajo nivel de las discusiones electorales y desconocimiento que tienen los candidatos sobre lo qué hay que hacer y que por ello reaccioné.
Pero decidí que no voy a ser candidato, porque si lo fuera estuviera repitiendo las improvisaciones que tanto crítico. Tengo claro lo que hay que hacer a nivel departamental y municipal, pero si no se trabajó un proyecto desde antes y si no se lo discutió, no se debe meter uno a "chapotear" en aguas que bajan muy turbias.
¡Feliz Año Nuevo!



