Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: lunes 21 de diciembre de 2020
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
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“El político debe ser capaz de predecir lo que va a pasar mañana, el mes próximo y el año que viene, y de explicar después por qué no ha ocurrido”, dijo alguna vez el célebre primer ministro británico Winston Churchill al comentar la principal destreza con la que debe contar un político. Hoy, a tono con Churchill, habría que agregar entre las habilidades obligatorias de los políticos una, menos sabia, pero igual de útil: esquivar objetos.
De vuelta al ruedo político boliviano después de casi un año de ausencia, quizás el expresidente Evo Morales aún no se hallaba en plena forma, en el sentido churchilliano, cuando, desprevenido, soportó un silletazo en su cabeza, nada menos que en sus propios dominios cocaleros, aquellos en los que nadie, hasta hace algún tiempo, se habría atrevido siquiera a levantarle la voz.
Más agilidad que Morales tuvo el presidente estadounidense, George W. Bush, cuando en diciembre de 2008 el periodista iraquí Muntazer Zaidi le lanzó dos zapatos en una conferencia de prensa en Irak, ambos esquivados por el líder de la nación más poderosa del mundo con reflejos que hubiera envidiado el mismísimo rey del boxeo, Muhammad Ali.
Igual de rápidos que Bush fueron sus rivales políticos demócratas, Hillary Clinton, quien eludió un zapato lanzado por una mujer en Las Vegas el año 2014; y Barack Obama, que el 2010, en Filadelfia, ni siquiera sintió el erudito murmullo de las hojas de un libro que se lanzó contra él en un acto de su partido.
Pero las sillas, zapatos y libros no son los únicos objetos que iracundos ciudadanos quieren arrojar contra los políticos. Los huevos quizás sean los preferidos como “arma mortal” de protesta. De ello puede dar fe el excandidato a la Vicepresidencia de Bolivia Marco Pumari, que en noviembre de 2019 recibió impertérrito una lluvia de ellos, acompañados de tomates podridos, catapultados por una multitud que le reprochaba su alianza con Luis Fernando Camacho.
Sin embargo, la paciencia de Pumari ante los huevos y tomates no es común. En marzo de 2019, en Melbourne (Australia), el senador Fraser Anning respondió con dos puñetazos a un joven que le estampó un huevo en la nuca. Igual de enérgico fue en el 2001 el político del Partido Laborista británico John Prescott, quien propinó un puñetazo al rostro de un agresor, que segundos antes, con precisión de francotirador, dio en su “blanco”, ¡cuando no!, con un huevo.
Menos sutil, en realidad infame, fue el ataque que recibió en febrero de este año en Talca (Chile) el concejal Juan Carlos Figueroa, cuando discutía con una funcionaria municipal, María Silva Luna. La “dama” puso fin al debate lanzando excremento al rostro y ropa del concejal, quien, humillado, contó luego que al llegar a su casa su nieto le dijo: “Tata, te cagaron”.
¿Cómo debe reaccionar un político ante una agresión con huevos, zapatos, sillas u otros objetos del arsenal popular? Evo Morales lo hizo con imaginación, atribuyendo el silletazo a “infiltrados” de la “derecha golpista”. Otros toman con algo de humor estar “bajo fuego”, como el célebre actor y gobernador estadounidense Arnold Schwarzenegger, quien el 2003 recibió un huevo durante su visita la Universidad de California y luego declaró: “Este tipo (el que lanzó el huevo) me debe ahora un pedazo de beicon (tocino)”, con la ironía de quien piensa en dos ingredientes de un buen desayuno para comenzar una ajetreada jornada.
Igual de despreocupado lució el político francés Emmanuelle Macron en junio de 2018, cuando un huevo impactó en su frente en el Salón de la Agricultura de París. Macron, hoy presidente de Francia, declaró en ese entonces, momentos después de limpiarse la flemática clara y la brillante yema de huevo: “Son gajes del oficio", agradeciendo por lo que llamó una “acogida calurosa”. Fina elegancia francesa.
Por algo decía también Winston Churchill: “Las actitudes son más importantes que las aptitudes”. Fin del parte de guerra.
Juan Pablo Guzmán es periodista.



