
Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: miércoles 16 de diciembre de 2020
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
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Erika Segales / La Paz
En menos de 40 días, el expresidente Evo Morales pasó del “baño de masas” en Chimoré a sufrir un “silletazo” en Lauca Ñ (Cochabamba). Victorioso, así retornó Morales a Bolivia el 9 de noviembre, donde una multitud lo recibió en Villazón (Potosí), en medio de abrazos y algarabía. Contra todo pronóstico, el lunes fue golpeado con una silla en un ampliado en su propio bastión.
Luego de haber permanecido dos meses en México y 10 meses en Argentina, el expresidente retornó al país después de la victoria del MAS con el 55,1% en las elecciones del 18 de octubre. Antes de su regresó, dejó claro que su objetivo era alinear a la militancia azul.
Meses antes de los comicios, las organizaciones sociales y las bases del MAS expresaron su rechazo al entorno que acompañó a Morales en su último mandato, y pidieron su alejamiento del gobierno de Arce, a quien exigieron renovación.
“Hay algunos problemas internos. Una confusión. Espero volver para aclarar, para alinear...”, dijo Morales en una entrevista de la BBC el 29 de octubre.
Once días después, el exmandatario cruzó la frontera entre Argentina y Bolivia por Villazón, acompañado del presidente argentino, Alberto Fernández.
Militantes de diferentes puntos del país se dieron cita para dar la bienvenida a Morales, quien después del recibimiento emprendió una caravana que pasó por Uyuni (Potosí) y su natal Orinoca (Oruro), antes de arribar a Cochabamba. Luego de tres días de viaje terrestre, el 11 de noviembre, arribó a Chimoré (trópico cochabambino), donde se organizó un acto multitudinario en el aeropuerto de esa región.
El 17 de noviembre, Morales retomó la presidencia del MAS y con miras a las subnacionales anunció un ampliado para el 21 de noviembre, en el cual se definieron los lineamientos de selección de candidatos. “No queremos invitados”, fue uno de los pedidos de las bases en esa oportunidad.
Pasar por alto ese mandato e ignorar los pedidos de alejamiento de los que fueron parte de su entorno, le valió al líder del MAS una serie de actos de descontento y rebeldía en al menos cuatro plazas electorales, donde rechazan a los candidatos respaldados por el exmandatario, incluso en algunos lugares le acusan de incurrir en lo que llaman como “dedazo”.
Los candidatos a gobernador en Chuquisaca, Potosí, Cochabamba y Pando apoyados por el expresidente fueron objetados por la militancia azul. Las manifestaciones de rechazo en algunos casos escalaron hasta la violencia.
El lunes, en un ampliado en Lauca Ñ, en el municipio de Shinahota (Cochabamba), los descontentos lanzaron una “lluvia de sillas” a la testera en la que estaba Morales y los precandidatos para gobernador de Santa Cruz, una de ellas golpeó la cabeza del expresidente. La paradoja es que aquello ocurrió en el bastión político de Morales.
Pedro García, quien fue elegido como candidato en esa reunión, relató que el disturbio ocurrió después de que dio un discurso para retirar su candidatura y respaldar al exministro de Gobierno Carlos Romero, quien, no obstante días antes había sido desconocido en un ampliado en Montero.
“Denunciamos que la derecha golpista trata de destruir la unidad del MAS-IPSP enviando infiltrados para generar violencia en nuestros ampliados...”, tuiteó Morales. Pese a afirmar que se trató de infiltrados, la dirección del MAS emitió un comunicado en el que establece “como máxima sanción la expulsión definitiva con ignominia del MAS-IPSP a todos los implicados e identificados en estos actos de indisciplina orgánica”.
La versión del que lanzó la silla a Evo
Tito Tardío, exalcalde del municipio de Lagunillas en Santa Cruz, apareció ayer y afirmó que el silletazo que recibió el presidente del MAS Evo Morales en un ampliado en Lauca Ñ no estaba dirigido a atacarlo, sino a defenderlo.
“Vi que algunas personas se acercaban a agredir al hermano Evo y yo lancé la silla, pero no fue con dirección al hermano Evo, sino contra las personas que lo estaban atacando”, dice en un video que circula en redes. El jefe del MAS resultó agredido en medio de un disturbio que se generó por el descontento por la elección del candidato a gobernador de Santa Cruz.



