Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: domingo 13 de diciembre de 2020
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
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Eva Copa (MAS), expresidenta del Senado, sabe que en Bolivia no hubo golpe de Estado en 2019 porque, de haber ocurrido un evento así, ella también tendría que ser juzgada por haber avalado al gobierno de Jeanine Añez, por haber aprobado la convocatoria a elecciones y haber acompañado a la entonces presidenta en la promulgación de esa ley, por haber seguido dirigiendo una asamblea durante una supuesta dictadura. Ella sabe que no hubo golpe y por eso cuando le preguntaron dijo la verdad: en Bolivia hubo una transición constitucional forzada, que se produjo debido al vacío de poder dejado tras la renuncia de todas las autoridades del MAS.
Pero, no duró mucho su coherencia. Al día siguiente emitió un tuit en el que indicó que hubo un “golpe de Estado”, seguramente presionada por el evismo que por estas fechas está eligiendo candidaturas y ella quiere ser la postulante a la Alcaldía de El Alto.
Copa es así. Es rebelde, librepensadora, pero justo hasta el límite, porque sabe que su supervivencia dentro de su partido depende de su alineamiento con el jefe político, quien de un plumazo podría borrarla de las listas.



