Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: jueves 10 de diciembre de 2020
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Ejecutivo
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Este es un guion que cumplen todos quienes llegan al Gobierno: acusan al anterior de todos los defectos. Ocurrió cuando la presidenta Jeanine Añez accedió al poder en 2019 y los ministros del área económica pintaron un terrible cuadro sobre la situación económica. Ello ha vuelto a suceder. Ahora le toca al MAS acusar a su predecesor de los mismos males. También utilizó la misma estrategia Evo Morales, que presentaba sus informes siempre aludiendo a anteriores administraciones (así sean de décadas pasadas).
En la evaluación que recientemente hizo el ministro de Economía, Marcelo Montenegro, ocurrió precisamente ello: todos los males se deben a Añez. Según un recuento de Página Siete, Montenegro mencionó la “pandemia” en tres ocasiones mientras que utilizó abundantemente términos como “gobierno transitorio” o “gobierno de Añez”, siempre en contextos negativos.
También criticó, insólitamente, que el gobierno transitorio no hubiera calculado adecuadamente las proyecciones de decrecimiento, cuando se sabe que estas han sido cambiantes incluso para los expertos de entidades como el Banco Mundial o el FMI a raíz de la pandemia, que ha puesto de cabeza a las economías de todos los países del mundo. ¿Esperaba el MAS que en marzo las autoridades anteriores supieran con exactitud cómo se desarrollaría la crisis?
Pretende el ministro que creamos que la pandemia en Bolivia no tuvo un efecto económico y eso es, obviamente, falso. De hecho, el gobierno de Añez no hizo grandes cambios económicos. No devaluó el boliviano y no aumentó los precios internos de los carburantes, por ejemplo, y en general mantuvo los lineamientos establecidos por el gobierno del MAS.
Añez asumió además apropiadas medidas, como entregar bonos a la población para hacer frente a la crisis ocasionada por la cuarentena, y mantuvo la estabilidad económica en, hay que insistir, el peor contexto jamás previsto. Obviamente tuvo que echar mano a parte de las reservas internacionales, como lo había hecho antes el exministro y hoy presidente Luis Arce.
En realidad, lo que el Gobierno pretende hacer es encubrir algunos de sus errores de la pasada gestión de su partido y blindarse de lo que posiblemente no logre resolver en estos meses, que serán, cómo negarlo, extremadamente difíciles, más allá de sus esfuerzos. El gobierno de Añez ha sido ineficiente en casi todos los campos, pero achacar a este, pandemia de por medio, de todos los males actuales sin contemplar lo que ha sido el manejo económico de 14 años conducido por el MAS, es fantasioso. Arce ofreció estabilidad económica en su campaña y tendrá que trabajar para lograrlo.



