Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: martes 08 de diciembre de 2020
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Ejecutivo
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Un mes, entonces, durante el cual, la idea difusa que se tenía del Presidente en los primeros días se aclara un poco más. Y en ese proceso, quizás la primera imagen que se tiene de él, es la del mandatario-docente sentado en su despacho frente a su computadora, cumpliendo su tarea de enseñar –a distancia como las circunstancias pandémicas lo imponen– mientras que, a cientos de kilómetros, una multitud de varios miles aclamaban el retorno del expresidente masista que concluía en Chimoré su viaje de retorno desde Argentina.
Esa imagen de sobriedad y discreción del Jefe de Estado se ha replicado en sus escasas apariciones públicas y ha sido evidente, de manera especial, en sus discursos de tono mesurado, de tiempo razonable y de mensajes claros. Y, sobre todo, con escasa carga ideológica, como cuando posesionaba al nuevo Ministro de Desarrollo Rural, en reemplazo del que había destituido, y llamó a “mantener sobre todo esos principios, esos valores, esa ética, esa moral y el compromiso de poner todo de nuestra profesión, de nuestra capacidad intelectual al servicio del pueblo boliviano”.
Esa referencia a la ética y al “servicio al pueblo”, deseables en todo funcionario estatal, se replicó en dos oportunidades, cuando el Presidente decidió tomar vuelos comerciales para sus desplazamientos desde La Paz a Cochabamba, en lugar de hacerlo en la aeronave presidencial, porque utilizarla “cuesta mucha plata”.
Con la misma sobriedad, el Mandatario hizo la fila de todos los pasajeros para abordar sus vuelos y desayunó en un mercado, al llegar a su destino, escoltado por un equipo de seguridad discreto y sin multitudes embanderadas de azul para recibirlo.
Y aunque en este mes no ha dado ninguna conferencia de prensa, los periodistas constatan que es posible abordarlo, brevemente, al finalizar los actos protocolares. “Escucha las preguntas y responde”, constata una periodista que cubrió el relanzamiento de la construcción del tren metropolitano en Cochabamba.
Esa capacidad para escuchar podría ser la causa del cambio de arenga castrense, en un acto ayer, cuando en lugar de pronunciar el lema guevarista saludó a los militares con la frase vigente hasta antes del primer Gobierno masista.
Hace 14 años, en sus primeros tiempos de presidente, su copartidario también observaba una actitud alejada de la soberbia que lo caracterizó después.



