Medio: La Razón
Fecha de la publicación: lunes 07 de diciembre de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones subnacionales
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El sábado la tendencia se confirmó cuando al cerrar el plazo para la inscripción de alianzas políticas que vayan a participar en las elecciones municipales y departamentales, solo en La Paz, se registraron cinco acuerdos políticos que presumiblemente presentarán sendos candidatos, a los que se sumarán quienes vayan representando al Movimiento Al Socialismo (MAS) y a Comunidad Ciudadana (CC). En otras ciudades capitales también habrá diversidad de opciones enfrentando al partido oficialista en el Gobierno nacional.
Uno de los primeros en anunciar su candidatura fue el presidente del Colegio Médico de La Paz, luego de años de activa oposición al oficialismo y sus leyes, estuviesen o no referidas al ámbito de la salud; le acompañan ADN, MNR, PDC, Identidad Democrática y Demócratas, el partido del Gobernador de Santa Cruz. También registró su alianza Sol.bo, el partido del Alcalde paceño, con Unidad Nacional, reeditando el pacto que hicieron para acompañar en su aventura electoral a la expresidenta interina, solo que esta vez sin ella ni su sigla.
En otros departamentos se celebraron alianzas inesperadas, como la de CC y Creemos en Beni, acuerdo que no se produjo en Santa Cruz; o Demócratas, que anunció su deseo de apoyar al exministro de Obras Públicas y el exviceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales, pese a que los representantes de su sigla en La Paz anunciaron su apoyo para el dirigente de los médicos.
Igual que las nombradas, son muchas las alianzas registradas el sábado para terciar en las elecciones subnacionales, pero ninguna con la fuerza necesaria para hacer frente al MAS, cuyo líder se da el gusto de convocar a sus bases a ganar en todos los municipios del país, y aunque es poco probable que su deseo se cumpla, demostrará una vez más que tiene el único partido no solo con presencia nacional sino también con fuerza suficiente para seguir trabajando en su idea de hegemonía.
El problema no es solo de exceso de ego entre los posibles candidatos (nótese que son verdaderamente escasos los nombres de mujeres ambicionando el poder local o departamental), sino sobre todo una gran ausencia de bases ideológicas y principios qué compatibilizar; cuando el único motivo para pretender una alianza es el temor a una nueva victoria del partido en función de gobierno, se hace difícil imaginar un bien común, o un proyecto político compartido. Es previsible, pues, que la multiplicación de candidaturas disperse una votación que, tal vez, haría la diferencia en la distribución vertical del poder.



