Medio: El Día
Fecha de la publicación: lunes 30 de noviembre de 2020
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Recordemos lo que ocurrió cuando el régimen trató de contar a su manera el caso Zapata. Fue un papelón de grandes proporciones que provocó la burla de internacional. Lo mismo pasó con el intento de Evo Morales de buscar cuarta postulación a través de la trama de los derechos humanos o cuando se trató de probar que en Bolivia había aprestos terroristas y separatistas y para ponerlo en evidencia no tuvo mejor idea que asesinar a lo bruto a los principales implicados. Cómo no mencionar el “golpe cívico prefectural” de 2008, la “inofensiva marcha” que terminó con la matanza de El Porvenir o la “ruptura de la cadena de mando” en la represión de los indígenas en Chaparina en 2011.
Desde un principio el MAS ha tratado de contarle al país y al mundo algo muy distinto de lo que son en realidad. Se trata de un constante esfuerzo por disimular, maquillar y aplicarle photoshop a todos sus actos, pero el relato siempre sale mal, como esa vez que tuvieron que aprobar la “refundación de Bolivia” en un cuartel militar y terminar de remendar la Constitución en comisiones clandestinas, para no reconocer que la Constituyente fue un show, pues el texto había redactado de antemano por asesores españoles, argentinos y cubanos.
Es un complejo que no los deja en paz, que les quita el sueño, mucho más ahora que deberán explicar cómo es que Evo Morales huyó despavorido sin que nadie lo amenace como él tanto lo repite. Veremos cómo hacen para probar que los militares son golpistas, acusación que debería ir acompañada de nombres y apellidos y sus respectivas órdenes de detención. Habrá que ver cómo se aseguran que las Fuerzas Armadas se quedan tranquilas, pero todo indica que no, pues la sola mención de un oficial y la insólita detención domiciliaria las ha puesto más que nerviosas.
Evo Morales ha vuelto con “patada voladora” al país, pero parece muy preocupado, no sólo por el rechazo de los que siempre desconfiaron de sus mitos y leyendas, sino de la reacción que ha podido percibir entre sus partidarios, donde lo miran con recelo. No entienden cómo es que escapó cuando él siempre gritaba “patria o muerte” y que repetía que a él lo sacarían muerto de la presidencia.
Las dudas aumentan cuando la reconstrucción de los hechos que pretende el MAS puede atizar las brasas, generar descontento y desatar focos de conflicto, situaciones que podrían asustarlo nuevamente. Peor todavía cuando el “jefazo” quiere escribir su relato, cuando todos quieren oír el ensayo que debería estar preparando el presidente Luis Arce sobre la crisis económica de la que tanto ha estado hablando y del milagro que les prometió a los bolivianos.
Evo Morales ha vuelto con “patada voladora” al país, pero parece muy preocupado, no sólo por el rechazo de los que siempre desconfiaron de sus mitos y leyendas, sino de la reacción que ha podido percibir entre sus partidarios, donde lo miran con recelo. No entienden cómo es que escapó cuando él siempre gritaba “patria o muerte” y que repetía que a él lo sacarían muerto de la presidencia.



