Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: sábado 28 de noviembre de 2020
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Ejecutivo
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En esa pugna por dejar sentado el “quien manda” y a quien se ha derrotado, se sacó por ejemplo la bandera del patujú -que representa a los pueblos del oriente del país- del conjunto de enseñas que acompañan a nuestra tricolor. Sólo quedó la wiphala, que había sido agraviada a su vez por el gobierno de Jeanine Añez.
Otra expresión se ha dado en las Fuerzas Armadas (FFAA). Uno de los símbolos del control político que ejerció el expresidente Evo Morales respecto a las FFAA fue haber forzado a sus efectivos a gritar “Patria o muerte, venceremos”, un eslogan de la revolución cubana, en actos oficiales.
En su momento, la imposición de este lema a las fuerzas militares supuso una enorme polémica, pues precisamente el Ejército de Bolivia, que combatió a la guerrilla del Che en nuestro territorio, se identificó siempre con esa lucha que la consideró de defensa de la soberanía nacional. Pero, los caprichos del exmandatario debían cumplirse al pie de la letra y la simbología que su régimen quiso imponer debía ser respetada.
El año pasado, como corresponde a la pendular cultura política del país, ese “grito de guerra” fue anulado por la gestión transitoria de Jeanine Añez, quien sustituyó el antes tradicional: “Subordinación y constancia. Viva Bolivia, hacia el mar”.
Ahora que son tiempos de “reconquista”, algunas voces han pedido volver al lema cubano, en un indisimulado acto de congraciarse con el exmandatario. El ejecutivo de la Csutcb Jacinto Herrera pidió aquello en los últimos días. El ministro de Defensa Edmundo Novillo aceptó la propuesta y confirmó el regreso de la arenga a las FFAA, porque -dice él- “es un mensaje patriótico”, que fue “satanizado y estigmatizado” en los últimos meses.
Más allá de lo delicado de la relación del actual Gobierno con las fuerzas militares a raíz de la detención de un jefe militar en Cochabamba por las muertes de Sacaba (2019), es de esperar que el presidente Luis Arce entienda que politizar a las FFAA no es positivo ni ayuda a la pacificación. La recuperación de lo simbólico puede ser muy importante para el MAS, pero el respeto y la prudencia no debieran ser nunca desdeñados, incluso en la victoria.



