Medio: El Día
Fecha de la publicación: sábado 28 de noviembre de 2020
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Ejecutivo
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Es verdad que la historia la escriben los ganadores, pero los hechos ocurridos son demasiado evidentes y están todavía muy frescos en la memoria de la población como para intentar cambiarlos descaradamente. Es extremadamente pretencioso querer restaurar la figura del cocalero, ignorar los graves errores que cometió para perpetuarse en el poder, negar el fraude de 20 de octubre de 2019 y convencer al mundo de que fue víctima de un golpe de estado.
Para lograrlo, el gobierno está llegando a extremos grotescos en la manipulación de la justicia, está convirtiendo las leyes en un auténtico carnaval, está abriéndose frentes de conflicto por todos lados y para colmo, generando malestar en las Fuerzas Armadas, que ya denunciaron el funcionamiento de una campaña en su contra, por haber impedido la consumación de un plan terrorista que hubiera provocado muerte y destrucción, sino el inicio de la guerra civil que coreaban con tanto entusiasmo los seguidores de Morales.
El gobierno de Luis Arce está prácticamente entregado a la agenda revanchista que se impulsa desde el Chapare. No hay apuro para iniciar la reactivación económica, están esperando numerosos asuntos urgentes, en el campo energético, en la educación, en la atención de la pandemia (que parece haber desaparecido de la lista de preocupaciones) y muchos otros que inciden en el agravamiento de la crisis, que al principio parecía quitarle el sueño al nuevo mandatario, sumido hoy en una suerte de ostracismo.
“Queremos gente nueva”, le gritaron a Evo Morales hace unos días en una reunión de su propio partido y no sólo se referían a él y a su entorno que pelean por protagonismo, sino también por la lista de candidatos que se está elaborando para enfrentar las elecciones departamentales y municipales del próximo 7 de marzo.
Pero Morales parece empeñado en seguir siendo el rey supremo y manejar a su antojo las listas de postulantes en las que destacan personajes nefastos, individuos que se destacaron por el abuso, la corrupción, los nexos con el narcotráfico, la violencia familiar y tantas otras tropelías que tiraron abajo la popularidad de la gestión masita.
Precisamente, la próxima votación podría convertirse en un examen crucial para este nuevo periodo del MAS. No sería la primera vez que las regiones y los municipios le propinan un duro revés en las urnas. Ocurrió desde el principio, en las sucesivas elecciones subnacionales celebradas desde 2005 en las que el masismo no consiguió dominar las principales ciudades y departamentos, cosa que sí logró a través del golpismo, el abuso de poder, el fraude y la manipulación de las leyes. ¿Volveremos a lo mismo?
El gobierno de Luis Arce está prácticamente entregado a la agenda revanchista que se impulsa desde el Chapare. No hay apuro para iniciar la reactivación económica, están esperando numerosos asuntos urgentes, pero la prioridad es retomar el abuso y la persecución.



