- Urgente BO - Más de 1,4 millones de cochabambinos elegirán a 389 autoridades el 22 de marzo
- BRÚJULA DIGITAL - Campaña en modo urgente, deliberación en modo espera Eduardo Leaño
- BRÚJULA DIGITAL - Estudio demuestra marcada caída de seguidores y vistas en las cuentas de TikTok de Edmand Lara
- Correo del Sur - TED Chuquisaca niega haber tratado inhabilitaciones contra fuerzas políticas
- Urgente BO - PDC ve confusión en dichos de Barrientos sobre el 50/50; Libre denuncia fin electoral en propuesta
Medio: El Día
Fecha de la publicación: miércoles 25 de noviembre de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
En el caso de Santa Cruz, la pena es mayor, pues muchos cargan con la supuesta culpa de haber facilitado el triunfo del MAS por reusarse al voto útil, lo que hubiera significado entregarle el poder a las cúpulas andinocentristas tradicionales, cuya trayectoria en la conducción del país no es tan diferente a la de los actuales gobernantes, caracterizada por el monopolio de la política y la economía, cuyos hijos directos son la ineficiencia, la corrupción, un modelo productivo insostenible y la cooptación de la justicia y la fuerza pública como medio indispensable para asegurar una endeble gobernabilidad. Ni siquiera Evo Morales, el líder más poderoso de la historia nacional, puede hoy presumir de estar blindado contra la legendaria inestabilidad boliviana. Curiosamente él es hoy un factor que incide en ese problema y el amenazado es nada menos que un delfín suyo, un proyecto que ha nacido de sus entrañas.
Había muchas dudas sobre lo que hubiera hecho Carlos Mesa en el poder y la respuesta la está dando precisamente Luis Arce, quien no sabe por dónde empezar, no tiene plan ni modelo, al menos no uno diferente al clásico esquema de concentración en la economía extractivista, monoproductora y primaria exportadora, ecuación que nos mantendrá anclados en la postración por los siglos de los siglos.
Y no se trata de la falta de capacidad de un gobierno específico o de un sistema político en especial, sino del agotamiento del modelo de país que inventaron los paceños hace más de un siglo tras la guerra federal. El fracaso del “proceso de cambio”, que ni siquiera pudo hacer transformaciones significativas con las arcas llenas de dólares es una prueba de ello. Lo que venga de aquí en adelante no será más que la continuidad de ese derrumbe, que afortunadamente nos encuentra a los cruceños con la misma fuerza, el empuje y la propuesta indispensable para que Bolivia se mantenga en pie, a pesar de los intentos que se mantendrán por conservar las anacrónicas estructuras de poder que están vetadas para Santa Cruz o para cualquiera que intente intervenir en ellas con criterios modernizantes.
Esa fuerza que ha conservado Santa Cruz en las elecciones pasadas le permite seguir siendo la alternativa palpable, la prueba visible de que Bolivia puede tomar un camino de progreso, basado en la libertad. Y no hace falta que la política se lo reconozca o que le brinde el espacio para que pueda asumir el poder necesario para iniciar la batalla cultural que requiere el país para cambiar en serio y con mayor celeridad. Afortunadamente la ciudadanía es más sabia que los políticos. Lo atestiguan los millones de individuos de todas las latitudes del territorio nacional que le vienen mostrando a los gobernantes que ya no es posible vivir en los hermosos valles y el prodigioso altiplano, no porque sean lujares inhóspitos o por la falta de recursos, sino porque allá gobiernan las mafias y en el oriente impera la libertad.
La fuerza que ha conservado Santa Cruz en las elecciones pasadas le permite seguir siendo la alternativa palpable, la prueba visible de que Bolivia puede tomar un camino de progreso, basado en la libertad.



