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Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: domingo 22 de noviembre de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Lastimosamente, la modernidad actual no ha significado precisamente una evolución en la cultura política. Es cierto que algunas democracias en el mundo muestran una madurez ejemplar, pero también se ha comprobado que esos logros nunca están garantizados y cualquier liderazgo demagógico puede abonar el terreno del retroceso. Si no, veamos lo que acontece en estos días en EEUU.
En casa llevamos un año de pisar terreno minado: primero con una elección que resultó fraudulenta, luego con una enormemente conflictiva transición, sazonada con pandemia, corrupción, ambición de poder, autoritarismo y crisis económica, que derivó en el retorno de un régimen que ganó ampliamente las elecciones, pero que tiene un pasado de desconocimiento de la Constitución, de autoritarismo, de abuso de poder. Todo menos un lecho de rosas…
Una parte del país festeja, pero la otra teme; así como en los 11 meses pasados, un grupo se sentía triunfante a costa del otro. Los epítetos sobran en ambos bandos: los que retoman al poder son “salvajes” y “corruptos”; los que salen son “fascistas” y “golpistas”. Los de la “derecha” resulta que son racistas por antonomasia; y los de la “izquierda” oportunistas y ladrones de hecho.
En un maniqueísmo insufrible, unos y otros se creen detentores de verdades y correcciones políticas absolutas. Lo interesante de esto es que, en el fondo, ni unos ni otros reflejan al ciudadano común, que una vez más siente su vida oscilar en el péndulo que le imponen los hechos. Y volvemos a la pregunta, ¿no debería ser la política el espacio de las certezas? De ser así, no sólo los gobernantes deberían apartarse de la demagogia que lucra con la polarización –nos lo han enseñado magistralmente líderes como Evo Morales o Donald Trump en parecidas proporciones-, sino comprometerse con recuperar la ética y sentido del bien común para la política.
Soñar no cuesta nada, pero si existen recetas para la reconciliación que tanto se pregona, este puede ser un ingrediente.



