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Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: viernes 20 de noviembre de 2020
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
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Sin embargo, Arce se encuentra entrampado entre ambas visiones de país y de partido, mismas que no llegan todavía a conformar un Gobierno coherente. Los perfiles de quienes componen su Gabinete y la designación de Andrónico Rodríguez y Freddy Mamani como presidentes de las Cámaras de Senadores y de Diputados, respectivamente, lo corroboran.
Junto a Mamani, los ministros Edgar Pozo, Marcelo Montenegro, Gabriela Mendoza y otros forman parte de la “tendencia Choquehuanca” (profesionales, técnicos, integradores). Quizá no por una “recomendación directa” del Vicepresidente, (pues de hecho dos de ellos son cargos de confianza presidencial) pero, definitivamente, sus designaciones sí tratan de atender a la filosofía del “reencuentro” y del “trabajo desideologizado” al que apuntaba el discurso vicepresidencial de posesión.
Mientras que Andrónico Rodríguez, Edmundo Novillo, Adrián Quelca, Santos Cruz, por dar ejemplos, forman parte del lado “evista” de Arce (un cacique, una línea vertical, cero diálogo, imposición, venganza, “muerte a las pititas”). A otros, como Del Castillo, Prada y Navia les toca de alguna manera definirse. Se encuentran “en el limbo” para la mitad opositora del país, pues no todos confían a ciegas en sus primeras declaraciones digamos que, por ahora, no confrontacionales. Se los juzgará en base a sus actos.
En todo caso, existen señales, por lo menos, contradictorias. Por un lado, se toman violentamente la Fejuve de La Paz, pero echan a Jesús Vera del partido; por otro, despiden a funcionarios “no alineados”, pero se disculpan por el “exceso” desde la Cancillería; por un lado, entregan los cargos correspondientes por proporcionalidad del voto en brigadas a CC y Creemos en algunos departamentos como La Paz, Santa Cruz, Potosí y Beni, por otro, no devuelven los 2/3 y ponen a Wilfredo Chávez de Procurador General del Estado.
Por un lado, Novillo anuncia el restablecimiento del “patria o muerte, venceremos” y algunos masistas piden “aprehensiones express”, por otro, Lima habla de un compromiso de independencia judicial. Por un lado, fustigan a Waldo Albarracín y otros líderes civiles y cívicos, por otro, descartan milicias armadas, condenan al masista que sugirió tal cosa y recomponen la bandera del patujú en algunos ministerios.
Por un lado, Evo “lanza línea” y posesionan a un viceministro “a pedido” del exPresidente, por otro, Arce no acompaña a Morales a su retorno y Eva Copa repudia a la justicia por ser proclive a los gobiernos (en plural, es decir, incluyendo el rechazo a la proclividad hacia el MAS) y Segundina Flores es descartada internamente para el Ministerio de Culturas, posiblemente por radical.
Unos juraron como autoridades puño en alto, otros, con la señal de la cruz y otros con la mano en el pecho. No es exactamente la “era de la reconciliación”, es más bien la “era del limbo”. Luis Arce, “el equilibrista de turno”, podría caer para cualquiera de los dos lados. Es hasta que decida quién quiere ser, si quiere ser el “corre, ve y dile” de Evo o ser el Presidente de Bolivia.



