Medio: ANF
Fecha de la publicación: miércoles 18 de noviembre de 2020
Categoría: Representación Política
Subcategoría: Democracia paritaria
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Así como en otros ámbitos, cuando una mujer sube a la palestra se observan y evalúan diferentes matices, en las últimas semanas lo más subjetivo; fue el tono de voz. Aun rondan en las redes sociales, las observaciones a María de la Cruz Baya candidata a la presidencia de Bolivia por ADN, que posterior a lo que se denominó como “Debate Presidencial” desarrollado en el pasado mes de octubre, las críticas no se centraran en su propuesta como candidata a la presidencia o las respuestas a cada una de las preguntas que le realizaron sobre crisis y estabilidad económica o desarrollo local; para la mayoría de los ciudadanos sobresalió el denominado tono de enojo, con que se dirigió a la audiencia y al resto de candidatos que se encontraban en el debate. Al parecer el modelo de mujer que habla suave y sonríe con o sin motivo, aun es exigible dentro de nuestra sociedad.
Ahora, que ya tenemos el resultado de las elecciones nacionales, cartera de ministros y asambleístas debidamente posesionados; el rol que desempeñará la mujer boliviana en los próximos años permanecerá en observación, esperemos que a partir de ahora las críticas se dirijan a observar la profesionalidad, competencia, trabajo propuesto y efectivizado, entre muchas otras cosas. La ventaja de que exista el 56% de presencia de mujeres en la Cámara de Senadores y 47% en la Cámara de Diputados para la Legislatura de 2020 al 2025, nos acerca a una democracia paritaria y nos brinda la posibilidad de visibilizar aún más los aportes que la mujer boliviana tiene para ofrecer en el ámbito político.
Por mucho tiempo se excluyó o se minimizó el lugar de la mujer en este espacio, no sólo el derecho a votar fue una conquista a nivel mundial, sino también el tener la posibilidad de ser elegidas y representar a nuestro país, esa lucha comenzó en nuestro país más o en los años 1921 a 1929 cobrando fuerza a partir de 1947 y 1949 con diversos grupos feministas; pero es hasta el 2020 que recién se puede apreciar como una realidad que las puertas de la Asamblea Legislativa se abran de par en par tanto para hombres como mujeres, no en vano hoy por primera vez somos mayoría en el Senado.
El avance es notable y la participación de la mujer en política es alentadora, no sólo en cuánto a los beneficios que se pueden obtener de la perspectiva y visión de la mujer sobre asuntos de Estado, sino que además se promueve la igualdad de género en este ámbito, lo que nos brinda la posibilidad de acercarnos a una democracia verdadera y dinámica donde las políticas y decisiones de nuestro país, se tomen conjuntamente entre mujeres y hombres bolivianos.



