Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: lunes 16 de noviembre de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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ANF / La Paz
Una de las principales conclusiones de las elecciones del 18 de octubre (18-O) es que Bolivia no se conoce a sí misma, coincidieron los analistas Paula Peña, Jimena Costa y Marcelo Arequipa, que participaron en un conversatorio que organizó ANF.
Señalaron que hace 195 años que “no nos conocemos entre bolivianos y no se creó la nación boliviana. Hay diferencias étnicas y regionales, pero como bolivianos no hubo la capacidad de reconocerse en las diferencias y dialogar”.
Indicaron que hay una mitad de la población que ni Camacho ni Mesa representan, y gran parte de esa población no votó por Evo Morales en 2019, pero sí se siente reflejada en el proyecto del MAS.
Hay dos clivajes que ponen esto sobre la mesa, dice Paula Peña. El primero es el clivaje étnico que ubica al MAS versus el resto de la sociedad, pues el MAS articula la mayor cantidad de población indígena. Y el segundo clivaje es el regional, que ha seguido la oposición pero que implica graves limitaciones en ambos bloques.
Peña remarca que las oposiciones al MAS no fueron capaces de reconocer un país diverso. “Con el clivaje étnico el MAS impide construir una sola nación, y la oposición cree que uniendo a Santa Cruz y La Paz en un binomio se resuelve el problema del clivaje regional y que toda la gente va a votar por ellos. Sin duda ambos son errores”, comentó.
En un inicio, señaló Marcelo Arequipa, el MAS tenía una agenda que incluía demandas de sectores de base, gente empobrecida, indígenas sin acceso a oportunidades provenientes de pequeños municipios, laderas y barrios periféricos. Esa agenda, agregó, que le permitió ganar en 2005 y reproducir el poder en 2009, fue gradualmente abandonada.
El 2014 ya había un descontento, dijo, se vieron fracturas internas y dirigentes históricos del Conamaq, Cidob, y de otras organizaciones abandonaron el MAS; muchos dirigentes fueron eliminados de la escena y se cooptaron sus organizaciones. Esa agenda de sectores de base, señaló, fue sustituida para aliarse con la élite agroindustrial cruceña. “Todo esto generó un fuerte desgaste del gobierno de Morales por lo que el resultado del 55% sorprendió”.
“Son varios los elementos que han empezado a configurar la cohesión del bloque nacional popular (un bloque identitario étnico nacionalista). Uno de los más importantes fue el discurso que se instaló de que quienes protestaban y se movilizaban eran salvajes, delincuentes, terroristas y masistas. Ese escenario de polarización ocasionó que la gente empiece a salir e identificarse con el MAS; se le entregó en bandeja de oro todo el bloque nacional popular”, aseguró Arequipa.
“El nuevo binomio se comprometió a que la cúpula evista no retornará al poder, pues el discurso de las bases es que Evo traicionó el proceso al entregarlo a un grupo de oportunistas que no eran parte del instrumento. Pero ¿lo podrán cumplir? Evo volvió con toda su parafernalia para quitarle el protagonismo el binomio ganador, y además señaló que Arce y Choquehuanca eran también parte de la cúpula anterior”, dice la politóloga Jimena Costa, quien indicó que en el MAS hay un debate interno y está empezando a enfrentar su transición política.
El MAS que ganó los comicios
- Error Costa manifestó que después de las elecciones hubo un empoderamiento del Legislativo como producto del triunfo del MAS, “y acciones como acabar con los dos tercios o prorrogarse para generar juicios, que fue un error”.
- La calle “Puede que consideren que anular el sistema y a la oposición es un triunfo, pero en lugar de absorber el conflicto y el disenso en la Asamblea Legislativa y tenerlo allí, lo han devuelto a la calle y ahora tienen una batalla pendiente que no es coyuntural. Han enardecido a la gente y en una sociedad fraccionada eso no ha hecho bien”, aseveró la analista Costa.




