Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: martes 10 de noviembre de 2020
Categoría: Institucional
Subcategoría: Servicio de Registro Cívico (SERECI)
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Hemos escuchado varias de esas exposiciones y quisiéramos aclarar algunos aspectos, que tienen más que ver con la demografía que con la estadística.
Según las cifras de población del Instituto Nacional de Estadística (INE), institución a la cual no podríamos acusar de haberse parcializado con el MAS, justamente para estas elecciones, la población boliviana, en las últimas elecciones válidas de 2014 y de 2020, era de 10,6 y 11,6 millones respectivamente. En cada caso, el Padrón Electoral (es decir las personas que se habrían inscrito para votar) era de 6,2 y de 7,3 millones respectivamente, habiendo entre una y otra cifra casi 1,1 millones de personas que se califica como exagerado, por lo tanto, “fraudulento”.
Con base en datos de población del INE, empecemos con la demografía:
En 2014, la población boliviana llegaba a 10.665.841 personas, la población en edad de votar (mayores de 18 años) a 6.525.482, inscritos en la Padrón Electoral 6,243.138 y un porcentaje de inscritos de 95,7%.
En 2020, la población boliviana llega a 11.633.371 personas, la población en edad de votar (mayores de 18 años) a 7.419.215, inscritos en la Padrón Electoral 7.322.926 y un porcentaje de inscritos de 98,8%.
En ese contexto, el incremento anual en la población boliviana es de 1,46%, en el de la población en edad de votar de 2,16% y en la de inscritos en el Padrón Electoral de 2,72%.
Estas cifras explican un fenómeno demográfico y político. Empecemos con la demografía: las curvas de las pirámides de edad en todo el mundo dejan de tener, año tras año, esa típica pirámide triangular de las poblaciones jóvenes, pues una proporción cada vez mayor de la población, debido a menores tasas de nacimiento, menor mortalidad y cambio de prioridades sociales (menor número de hijos), se instala en los estratos de 18 años en adelante, por lo cual, es lógico que el padrón electoral crezca más que la población. En nuestro caso la población crece a 1,46%, pero el padrón electoral (población en edad de votar, mayor a 18 años) crece a 2,16% anual entre los años mencionados, lo que en 6 años (2014 a 2020) da un incremento de 13,7%, que es justamente la naturaleza del incremento de los 6 años entre elección y elección.
Por lo tanto, cada vez más gente se inscribe para votar, de manera que los índices de crecimiento natural de la población son sobrepasados, dado que el crecimiento natural de la población tiende a ser menor que el padrón “natural” por razones económicas, médicas y de estilo de vida, en cambio dada una menor mortalidad, en general, de la población, el número de personas en edad de votar crece más rápidamente.
La diferencia de 2,16% de crecimiento de la población en edad de votar y el 2,72% entre el año 2014 y el 2020 tiene que ver con un comportamiento político: más personas en edad de votar se inscribieron, dada la coyuntura que concitaba a votar para que una de las opciones con más probabilidad de ganar pudiera salir victoriosa.
Por lo tanto, no ha habido una mano negra que hizo crecer el Padrón desmesuradamente, sino que han influido razones demográficas y de comportamiento político de la población en edad de votar.
Es sabido que los votos válidos en 2014 fueron de 5,4 millones y de 6,4 millones en 2020, cifras que mantienen la proporcionalidad de los bolivianos en edad de votar y los que efectivamente se inscribieron, por lo cual, se puede descartar el fraude por Padrón Electoral.
De esta manera, las tendencias de la demografía y del comportamiento político de la población, que faltaba analizar con algo más de detalle estadístico, vienen a avalar la limpieza de las últimas elecciones nacionales, tal cual ha sido mencionado por todos los organismos nacionales y extranjeros que siguieron de cerca las justas electorales del domingo 18 de octubre.



