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Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: martes 03 de noviembre de 2020
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
Dirección Web: Visitar Sitio Web
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María Mena M. / Cochabamba
Elsa Guaguazu Isategua tiene 70 años y, por una dolencia en la cadera, no puede caminar. El 18 de octubre, su hijo Marcelo Temburiguazu, de 50 años, la cargó en una carretilla por más de cuatro kilómetros y luego atravesaron el río Chimoré en canoa para que emitieran su voto en la unidad educativa Bia Recuaté, territorio indígena Yuqui, en el trópico cochabambino.
“Voté por el MAS”, dice doña Elsa dos días después y muestra su certificado de sufragio. No domina el castellano, su lengua materna es el yuqui y nunca salió de su comunidad, distante a casi 250 kilómetros de la ciudad
“Duele mucho. Mi cabeza no aguanto”, lamenta. Actualmente recibe tratamiento médico en la posta de salud de Bia Recuaté. La médica Jimena Torrico cuenta que necesita una cirugía, pero debido a su avanzada edad la intervención es riesgosa. Además, la familia Temburiguazu Guaguazu no tiene los recursos para pagar.
“Hay muchos ancianos yuquis que están mal. Es por la edad y otros factores: no siempre se alimentan bien y beben agua contaminada”, dice Torrico. La doctora trabaja desde hace un año y medio en ese territorio indígena.
Las comunidades yuquis tampoco tienen energía eléctrica ni agua potable. Sus habitantes en las noches se alumbran con mecheros y cada día beben agua de pozos o del río Chimoré.
Las elecciones Yuqui
Doña Elsa y su hijo Marcelo forman parte de los 130 indígenas que estaban habilitados para sufragar en la única mesa de la escuela de Bia Recuaté, el 18 de octubre. Esa jornada electoral transcurrió sin inconvenientes, salvo por una particularidad en el conteo: dos votos fueron para Comunidad Ciudadana (CC) frente a los 128 que obtuvo el Movimiento Al Socialismo (MAS).
“Vamos a descubrir quiénes fueron esos dos”, decían los originarios tras el conteo. Y no es que trataran de amedrentarlos, es que les parecía extraño que no todos demostraran, a través de su voto, su fidelidad al MAS.
“Es la verdad. Todos son masistas en las comunidades Yuqui. Lo que pasa es que nunca hubo otro partido que venga, que hiciera obras como se hizo en los más de 14 años de gobierno. Los yuquis no conocen a otro partido que no sea el MAS, después solo fue abandono”, justifica el asambleísta yuqui Abel Iara.
En el periodo preelectoral, de los cinco partidos en carrera sólo el MAS tuvo presencia en el Chapare. No fue necesario que sus militantes realizaran campañas, ya que el trópico cochabambino, cuna política de Evo Morales, es bastión del MAS.
Los ancianos indígenas
La Ley del Régimen Electoral, en el artículo 154 inciso B, establece que las personas mayores de 70 años no están en la obligación de emitir su voto en las elecciones, esto con la finalidad de precautelar su salud e integridad”. La medida se reafirmó por los riesgos de la pandemia.
Sin embargo, en territorio Yuqui los adultos mayores destacaron por su participaron en las elecciones. Es el caso de Rosa Guaguazu, de 71 años, que al igual que su prima Elsa no puede caminar. Sus hijos y nietos se turnaron para cargarla por más de cuatro kilómetros hasta la escuela Bia Recuaté.

Foto:Rubén Rodríguez
Según el cacique del Consejo Indígena Yuqui, Demecio Semo Molle, en ambas comunidades Yuqui –Bia Recuaté y Pachino- viven más de 300 personas distribuidas en 79 familias, por lo que debería haber más habilitados.
Este reducido número de habilitados se debe a que no todos los yuquis tienen cédula de identidad. “No éramos muchos. Es que no todos tienen su documento, no son responsables y eso siempre ha pasado. Íbamos a ser más. Algunos que han cumplido 18 años no han podido votar”, dice Semo.
Los yuquis, el MAS y las obras
“El MAS ha ganado aquí. Siempre ha ganado. Mire mi vivienda y las demás. Si no fuera por el MAS no tendría nada”, asegura Semo y muestra su precaria casa construida en ladrillo.
El territorio yuqui está dividido en dos comunidades: Bia Recuaté y Pachino. La primera pertenece al municipio de Chimoré y la segunda, a Puerto Villarroel. Las divide el río Chimoré y están separadas por unos 10 kilómetros.
En Bía Recauté están la unidad educativa y el centro de salud del mismo nombre. En esa comunidad hay más de 35 viviendas, donde habitan 38 familias. A unos cinco kilómetros de la posta médica sobresalen 26 casas construidas de ladrillo frente a las demás que son de madera, con techos de palma o cañahueca.
Pachino está aún más lejos. Para llegar se deben recorrer más de 400 metros del río Chimoré; luego, tras una caminata de 30 minutos –de cuatro a cinco kilómetros- está el poblado orgulloso de sus 24 casas de ladrillo.
En la comunidad de Pachino viven las primas de Elsa y Rosa. Ambas son propietarias de casas de ladrillo. Allí viven “tranquilas” junto a sus hijos y nietos.

Foto:Rubén Rodríguez
Son 50 construcciones en total, tienen dos habitaciones, un corredor y techo de calamina. A unos metros está el baño con un pozo ciego. Se entregaron hace dos años, con una inversión de más tres millones de bolivianos de la Agencia Estatal de Vivienda (AEV).
“El MAS ha hecho nuestras casas, hay que apoyar, se dicen entre los yuquis (…). Han sido favorecidos”, asegura el asambleísta Iara.
Estas obras estaban planificadas desde 2014, pero demoraron algo más de tres años. Entonces, la AVE se justificó con la falta de una carretera para trasladar el material de construcción.
El cacique comunal masista enumera más obras como la carretera de acceso. “Antes no había la escuela, en la gestión de Evo se hizo. También se mejoró el centro de salud”, recalca.
Para este año debían ejecutarse canchas polifuncionales, mejoramiento de la vía y proyectos de semilla para impulsar la producción de frutas, verduras, tubérculos y otros alimentos. Todo quedó paralizado.
Tampoco hay visos para las mayores y más urgentes necesidades de los yuquis: energía eléctrica ni agua potable. La falta del líquido seguro hace que los comunarios lo consigan de los ríos contaminados de la zona. En consecuencia, son comunes enfermedades como diarrea y anemia. Para 2021 esperan un cambio en su territorio.

Foto:Rubén Rodríguez
Ganaron los asambleístas masistas
Declaraciones indígenas en plan del MAS
En su acápite referido a los pueblos indígenas, el plan de gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS) presenta una serie de propuestas teóricas que se adscriben a declaraciones internacionales de derechos
Entre los planteamientos del partido azul están: difundir, sensibilizar y promocionar la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y apoyar la aplicación mundial de la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.
También propone la incorporación transversal de la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y el Convenio sobre Pueblos Indígenas y Tribales de 1989 de la Organización Internacional del Trabajo en los planes nacionales de desarrollo y en las evaluaciones comunes para los países y los Marcos de Asistencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
Y a ello suma el fomento de la participación de los pueblos indígenas en los procesos de las Naciones Unidas; y la defensa y promoción de la consulta previa, libre e informada como contribución a la protección y realización los derechos de los pueblos indígenas.
El Estado boliviano reconoce 36 diferentes naciones o pueblos indígenas originarios y campesinos, de acuerdo a la Constitución Política del Estado.
De las 36 lenguas reconocidas, el español, quechua, aymara y guaraní son las más habladas. Ocho de ellas -araona, mosetén, movima, sirionó, yaminahua, yuqui, tapiete y machineri- están en riesgo de extinción.
Indígenas electos
Abel Iara es el asambleísta saliente representante de los pueblos yuquis y yuracarés; en su lugar asume el cargo Gildo Hinojosa Soria, de 43 años. Es el nuevo diputado indígena de circunscripción especial de Cochabamba por ambos territorios Yuqui.
Hinojosa representa a los Consejos Indígena del Sur (Conisur), Indígena Yuracaré Río Chapare (Coniyura), Indígena Río Ichilo (CIRI) y al Consejo Yuqui.
El flamante asambleísta es yucaré, vive en Pachino, cerca Trinidadcito, donde tiene su chaco. Es dirigente de su comunidad hace varios años.



