Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: viernes 30 de octubre de 2020
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
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En cierto modo es el expresidente el que da la pauta de estas acciones. Primero dijo que había que “sentarles la mano” al secretario general de la OEA, Luis Almagro, y al exjefe de misión de esa entidad en Bolivia Manuel Gonzales.
Morales, que habla como si fuera Presidente, dando órdenes a diestra y siniestra, incluso se ha permitido “instruir” al Tribunal Supremo Electoral levante lo antes posible la demanda que interpuso contra él por el fraude de 2019.
En lo que los medios ya llaman “Plan de Desmontaje”, un juez retiró las acusaciones de terrorismo y sedición que pesan sobre el exmandatario. Ya no existe orden de aprehensión en su contra.
Paralelamente a ello, los propaladores de la inquina y hostilidad, muchos de los cuales trabajan pagados por el MAS y usan pseudónimos en las redes sociales, han reiniciado sus tareas de amedrentamiento y atemorización. Habían dejado ese trabajo, a la rápida, en noviembre de 2019 y dejaron de recibir sueldos del Estado. Pero ahora el MAS los ha vuelto a reclutar.
Estos agitadores ya han dado a conocer “listas de odio” contra periodistas críticos al MAS, activistas a favor de los derechos humanos y autoridades. Esos agitadores anuncian en las redes que habrá “castigos” contra periodistas o los instan a abandonar el país.
Aunque el mismo MAS se ha encargado de restarle valor a estas amenazas diciendo que fueron ellos los que verdaderamente fueron acosados en noviembre pasado, la memoria nos impide olvidar lo que ha sido el trabajo de amenazas y estigmatización de años y años de parte del MAS a quienes piensan diferente. La esencia de sus dirigentes, empezando por su jefe nacional, es el rechazo al pluralismo y a la disidencia. Para ellos la política es un juego de suma cero: lo que ganan debe necesariamente ser perdido por otros.
Los ofrecimientos realizados por los futuros mandatarios Luis Arce y David Choquehuanca quedan, por ello, en una expresión retórica. Su idea de que gobernarían en favor de la “unidad nacional” y que el país saldría del círculo vicioso de la venganza y la animosidad ha sido recibida con mucha esperanza, pero las señales son contradictorias y preocupantes.



