Solamente lo hicieron los herederos del MAS. A su manera, les renovaron las esperanzas. Mostraron rostros, promesas y formas nuevas, como ningún otro candidato supo hacer. Llenaron el vacío que habíamos dejado todos al descubierto y reconquistaron al que nadie había intentado enamorar.
Ahora inventamos fraudes que no existieron, porque no podemos explicarnos lo que pasó, porque no tenemos valor para reconocer nuestra culpa y porque no tenemos coraje para empezar de nuevo a construir lo que destruimos. Buscamos culpables de un descalabro del que somos culpables nosotros y son culpables los nuestros. Nuestra ignorancia y nuestra indiferencia han hecho el resultado ante el que ahora nos rebelamos.



