Debo a mis lectores una digresión: Los detractores de mi libro 21 días de resistencia aseguran que su lugar es el basurero de la historia. Y sin embargo, cada palabra sigue siendo cierta. La obra retrata ese momento histórico con fidelidad. Los hechos de octubre y noviembre de 2019 no han cambiado, ni cambiarán solo porque el resultado de las elecciones de 2020 haya sido diferente al que se esperaba. Hubo fraude y levantamiento popular en 2019. No lo hubo en 2020.
Caerá un pesado telón delante de los 21 días de resistencia. La historia oficial querrá imponer su versión de golpe de Estado. Pero ese acto heroico de una mayoría de la sociedad boliviana, a lo largo y ancho de todo el país, que protegió la democracia, debe ser recordado. En detalle y con fidelidad.



