En paralelo tendrán que hacer un trabajo político y partidario profesional, y emprender con bastante tiempo y con estrategias la difícil misión de seducir al electorado que hoy por hoy prefiere seguir votando por el MAS, si quieren tener alguna chance de poder dentro de cinco años.
En el saldo final, una vez más ganó la democracia, porque el poder resultante, para gusto de unos y disgusto de otros, es la voz del voto de los ciudadanos, ese que tuvo la oportunidad de manifestarse en forma ejemplar el domingo 18, y contra ellos no hay nada ni nadie. Es la democracia.



